Los rehaleros alertan de que la normativa de bienestar animal pone en riesgo la supervivencia del sector

Los cazadores extremeños creen que el reglamento europeo es ambiguo y puede hacer inviable su actividad si no hay excepciones claras

Extremadura
José Manuel Cortés

Los cazadores extremeños vuelven a mirar con recelo hacia Bruselas. La reciente aprobación de un nuevo reglamento europeo sobre bienestar animal ha encendido todas las alarmas en el sector cinegético, especialmente entre los rehaleros, que consideran que la norma puede resultar inviable para la cría y el manejo de perros de caza.

El vicepresidente de la Federación Extremeña de Caza (Fedexcaza), Jorge Pérez, denuncia que el texto aprobado contiene "muchos flecos animalistas” y una redacción ambigua que genera una gran inseguridad jurídica. Pérez advierte de que conceptos como el cuidado del "estado mental del animal" o la obligación de garantizar "estímulos positivos" no están suficientemente concretados y podrían acabar utilizándose para limitar o prohibir determinadas prácticas cinegéticas.

El reglamento incluye además medidas que preocupan especialmente al sector: la prohibición de mantener a los perros atados durante más de una hora, la limitación del número de camadas anuales y las restricciones a la cesión o transmisión de animales a terceros. Prácticas todas ellas habituales en las rehalas, donde el intercambio de perros entre compañeros es clave para mantener líneas de cría sanas y funcionales.

"Un rehalero tiene como mínimo 24 perros y necesita un buen núcleo de cría para garantizar animales que den servicio a la montería", explica Ramón Falcón, delegado por podenco a diente en FEDEXCAZA. En la misma línea, Jesús Tello, delegado de la Asociación Española de Rehala, subraya que el cruce entre distintas líneas es fundamental para obtener perros aptos para el monte. "Si solo podemos criar para nosotros mismos, vamos a tener problemas de consanguinidad", advierte.

El temor es que, si el reglamento se aplica en España sin modificaciones, muchas rehalas se vean abocadas al cierre. "Desaparecemos, porque es inviable", resume con rotundidad el rehalero Francisco Javier Sánchez.

Por todo ello, el sector reclama que la normativa europea incluya una excepción clara y específica para los perros de caza, tal y como ya ocurre con otros perros de trabajo, como los de las fuerzas y cuerpos de seguridad o los vinculados a la ganadería. "De los perros de caza no se dice nada, y eso pone en riesgo a las rehalas y a otros muchos perros del sector", insiste Pérez.

El reloj ya está en marcha. El Gobierno de España dispone de un plazo de dos años para adaptar el reglamento europeo a la legislación nacional. Para los cazadores extremeños, ese margen será clave y puede convertirse en la última oportunidad para evitar un golpe que consideran letal para la caza tradicional y la actividad de las rehalas.