Mérida se prepara ya para viajar a su pasado romano con Emerita Lvdica
Talleres, asociaciones y comercios ultiman una recreación histórica que va mucho más allá de unos días de fiesta
Aunque aún no ha comenzado oficialmente, Emerita Lvdica ya se vive con intensidad en Mérida. La recreación histórica que transforma la ciudad en la antigua Emerita Augusta se gesta durante meses en talleres de costura, asociaciones culturales y comercios especializados que encaran ahora la recta final de unos preparativos que trascienden el calendario festivo.
Puntada a puntada, la fiesta toma forma mucho antes de mayo. En el taller Noelia y aguja, el trabajo comienza incluso a principios de año. "Algunas alumnas empezaron en enero, recién llegadas de las vacaciones de Navidad ya decían: yo quiero empezar", explica Noelia Fernández, la dueña del taller.
La ilusión se mezcla con el rigor histórico
Aquí no hay espacio para improvisaciones ni disfraces sin fundamento. Cada prenda sigue criterios documentados: desde cómo se colocan velos y cinturones hasta los peinados, que diferencian a mujeres casadas y solteras. "Una capa tipo supermán, nunca", recalca Noelia.
Además, tampoco se puede entallar el velo con un cinturón, sino que se puede poner en el moño, cuando la persona se viste. Recuerda, además, que la mujer casada llevaba el pelo recogido, la mujer soltera, puede llevarlo suelto.
Emerita Lvdica es, ante todo, una fiesta construida entre muchas manos. Las asociaciones de recreación histórica son uno de sus pilares fundamentales. La Asociación Emérita Antiqua, con alrededor de un centenar de socios, trabaja desde que terminó la edición anterior. "Llevamos todo el año preparando novedades", señala Antonio Artero. Entre ellas, una nueva distribución del castra militar y mejoras en la zona civil, donde se han sustituido antiguos toldos por pérgolas que aportan mayor comodidad, estética y accesibilidad.
Los preparativos avanzan también en paralelo en los comercios locales, especializados en recreación y artesanía histórica. En Terracota Mérida, por ejemplo, no solo se ofrecen piezas clásicas del vestuario romano como fíbulas o amuletos, sino que cada año se da un paso más. "Hemos recreado la colección de las princesas suevas, nueve figuras encontradas en una de las últimas excavaciones de Mérida", explica Juanma Pérez Vinagre.
La exigencia del público es cada vez mayor. "La gente no se disfraza, recrea. Quiere vivir la vida cotidiana de la época romana y cada año es más exigente", añade.
Una recreación cuidada al detalle que ya está en marcha y que volverá a convertir a Mérida, durante unos días, en un auténtico viaje al pasado romano, con la implicación de toda una ciudad volcada en su historia.


