FESTIVAL DE TEATRO

Fedra: amar sin el peso de la culpa

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida estrena esta noche 'Fedra, en los infiernos', una poderosa reformulación del mito clásico que marca el regreso de Lydia Bosch

Mérida
Fedra, en el Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida
12 Agosto 2026, 08:26 | Actualizado 12 Agosto 2026, 08:45

El Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida estrena esta noche 'Fedra, en los infiernos', una poderosa reformulación del mito clásico que marca el regreso de Lydia Bosch a los escenarios. La actriz encarna a una Fedra distinta, más humana y más valiente, en una versión escrita y dirigida por José María del Castillo, que propone una lectura contemporánea sobre la culpa, los prejuicios y la libertad.

Vuelve del Inframundo para tener una segunda oportunidad

En esta propuesta, la presencia de las Moiras permite que Fedra regrese del Inframundo para revivir su historia y enfrentarse a aquello que la destruyó. Esta segunda vida abre la puerta a una reflexión sobre el peso de la culpa y la posibilidad de redención. Bosch interpreta a una Fedra que rompe la cuarta pared, se expone emocionalmente y se muestra sincera ante el público: “No es debilidad, es sinceridad. Desnudarte emocionalmente es de valientes”.

La actriz defiende que esta Fedra es más humana que las anteriores, más cercana y más comprensible, y que el público podrá empatizar con ella desde el primer momento.

Una tragedia clásica que habla del presente

José María del Castillo reformula el mito para abordar temas actuales: la crítica social, los juicios precipitados, la presión estética, el edadismo y la carga moral que soportan las mujeres. El director explica que Fedra ha sido históricamente un vehículo para mostrar “lo que la mujer no puede hacer”, y que esta versión busca reivindicar derechos y desmontar patrones del patriarcado: “Fedra viene a revolucionar, a quitar esquemas y patrones sociales. Se la juzga por ser mujer, por ser madura, por amar”.

Del Castillo defiende que los mitos permiten hablar de la actualidad desde una perspectiva estilizada, y que esta Fedra es necesaria en un momento en el que las redes sociales amplifican los prejuicios.

Personajes más humanos y complejos

La obra presenta una galería de personajes profundamente humanizados. Alejando Albarracín encarna a Teseo y destaca que el personaje representa la falta de escucha y las decisiones precipitadas, un comportamiento muy presente en la sociedad actual. Para él, el personaje ha supuesto un reto interpretativo por su energía, su voz y su forma de actuar, muy alejadas de su propia personalidad.

Julio Peña ofrece un Hipólito más empático y vulnerable que el original. El personaje vive con dudas, intenta comprender lo que ocurre y se enfrenta a un destino trágico: “Intentamos que caiga mejor, que se vea su bondad y su desconcierto ante una situación que se le escapa”.

Lydia Bosch defiende que esta Fedra busca limpiar su nombre, reivindicar su verdad y liberarse de la culpa que la ha perseguido durante siglos: “El amor nunca es el problema. El problema es gestionarlo mal.”

La puesta en escena integra música, coreografías y momentos de humor que nacen de la verdad trágica, permitiendo al espectador tomar aire sin romper la intensidad dramática. Lydia Bosch subraya que la obra tiene “balones de oxígeno” que ayudan a equilibrar la emoción y que la escenografía, el vestuario y la iluminación crean un universo poderoso y envolvente.

La actriz reivindica el teatro como un espacio para detenerse, reflexionar y educar la atención en un mundo dominado por la inmediatez: “El teatro te obliga a parar. Es un templo”. Actuar en Mérida, añade, es un sueño: las piedras, la arena, la energía acumulada de generaciones de intérpretes y, este año, el eclipse que acompañará la función.