MEDIOAMBIENTE
La contaminación del aire repunta en Extremadura
Un informe de Ecologistas en Acción alerta del aumento de la concentración de ozono y la quema de petróleo, y advierten que más de la mitad de los extremeños respiraron aire contaminado en 2025
La contaminación del aire ha vuelto a aumentar en Extremadura durante 2025, impulsada por el cambio climático y el incremento en la quema de petróleo, según el último informe publicado por Ecologistas en Acción. El estudio advierte de que alrededor de 600.000 extremeños han respirado aire con niveles contaminantes por encima de los límites legales actuales, una cifra que se amplía si se tienen en cuenta los nuevos estándares europeos previstos para 2030.
El análisis se basa en los datos recogidos en 780 estaciones de medición repartidas por toda España, diez de ellas en Extremadura. Sin embargo, la organización ecologista alerta de importantes carencias en la red regional, ya que todas las estaciones registraron bajos niveles de funcionamiento y, especialmente, la única estación de la ciudad de Cáceres lleva inactiva desde octubre de 2024.
Concentración de ozono y quema de petróleo
El informe señala que el año 2025 fue especialmente cálido, el tercero más cálido en España desde al menos 1961, y con episodios de calor extremo que favorecieron el aumento de la concentración de ozono, especialmente durante las olas de calor de junio, julio y agosto. A ello se sumaron los efectos de los incendios forestales del verano, que agravaron la contaminación por partículas.
Por otro lado, la quema de petróleo alcanzó su nivel más alto desde 2011, impulsada por el aumento del consumo en el transporte, especialmente en automoción y aviación. Aunque el peso de las energías renovables en la generación eléctrica se situó en el 57 %, limitando las emisiones de las centrales térmicas, no ha sido suficiente para compensar el incremento de otros focos contaminantes.
En términos generales, la calidad del aire mejoró en relación a las partículas en suspensión, pero empeoró en lo que respecta al dióxido de nitrógeno (NO2) y, sobre todo, al ozono, que alcanzó sus niveles más altos desde 2017 y volvió a cifras previas a la pandemia.
Más de la mitad de la población expuesta
Si se aplican los nuevos límites establecidos por la Unión Europea para 2030, el informe concluye que el 58 % de la población extremeña estuvo expuesta a aire contaminado en 2025, lo que evidencia el reto que afrontan las administraciones para adaptarse a la nueva normativa. La situación resulta aún más preocupante si se tienen en cuenta los criterios más estrictos de la Organización Mundial de la Salud (OMS), según los cuales toda la población de la región estuvo expuesta a niveles perjudiciales.
Además, el impacto sobre el entorno natural es significativo. La contaminación alcanzó a 40.000 kilómetros cuadrados, el 95 % del territorio extremeño, con efectos negativos sobre la vegetación.
Entre las zonas más afectadas por partículas destaca el sur de la provincia de Badajoz, mientras que el ozono se consolida como el contaminante más extendido en la región y el más vinculado al cambio climático, superando incluso los objetivos establecidos para 2030 en áreas rurales.
Nuevo plan de mejora de la calidad del aire
Ante esta situación, Ecologistas en Acción reclama a la Junta de Extremadura la elaboración urgente de un nuevo plan de mejora de la calidad del aire, ya que el actual no ha logrado revertir el problema del ozono desde 2018. También exige reforzar y modernizar la red de medición, así como mejorar la transparencia en la difusión de los datos.
La organización recuerda que la contaminación atmosférica es la principal causa ambiental de muerte. En España provoca alrededor de 24.000 fallecimientos prematuros al año, de los cuales unos 360 corresponden a Extremadura, además de generar un importante coste económico y sanitario. Entre las soluciones propuestas destacan la reducción del tráfico motorizado, el impulso del transporte público eléctrico, la promoción de la movilidad peatonal y ciclista, el ahorro energético y una ordenación más eficiente del despliegue de energías renovables.
El informe también subraya que muchas ciudades aún no han implantado las obligatorias zonas de bajas emisiones ni cuentan con protocolos eficaces para episodios de mala calidad del aire, lo que dificulta avanzar en la protección de la salud pública y del medio ambiente.


