El ‘y si’ que no se apaga: la familia de Francisca Cadenas revive nueve años de dudas
La familia Meneses Cadenas ha hablado en el programa Conexión Extremadura sobre cómo están viviendo todo el proceso y las dudas sobre lo ocurrido hace nueve años
Este sábado se cumplen nueve años de la desaparición de Francisca Cadenas, un caso que con el paso del tiempo pasó a investigarse como un presunto asesinato, tras la aparición de los restos óseos. Dos vecinos del municipio permanecen en prisión provisional sin fianza por ello. La familia Meneses Cadenas ha hablado en el programa Conexión Extremadura, donde han repasado casi una década de dolor, incertidumbre y desgaste emocional mientras continúa el procedimiento judicial.
“Estamos fatal. Siempre hemos tenido nuestra teoría de lo que pudo pasar. Todo apuntaba a estos vecinos. Pensábamos que era un asesinato, pero no la crueldad que emplearon con mi madre”, ha señalado José Antonio, uno de los hijos. Su hermano Javier reconoce que el impacto ha sido devastador: “No estaba preparado. Mi objetivo era encontrar a mi madre. A partir de ahí vino todo lo demás: qué le hicieron, el ensañamiento… Es muy difícil de digerir”.
El "y si"
El padre de la familia ha resumido estos años como un deterioro constante: “La vida ha cambiado para peor. Antes estábamos mal y ahora peor. No tenemos ganas de nada”, ha afirmado. Los familiares coinciden en que la incertidumbre ha sido uno de los elementos más duros del proceso. “Ese ‘y si’ te destroza”, lamentan, en referencia a la posibilidad que durante años han manejado de si Francisca podría haber estado viva durante las primeras horas tras la desaparición, y que pudiera haber ocurrido algo distinto si hubieran actuado diferente durante esas horas.
También han expresado su convicción de que los hechos pudieron estar planificados por los dos hermanos ahora en prisión. La familia recuerda además el momento en que se les comunicó el hallazgo de restos óseos que podrían corresponder a Francisca. “Fue un momento de alivio, pero luego no tuvo nada que ver”, han relatado.
Nueve años después, los familiares insisten en que siguen intentando avanzar, aunque reconocen que el dolor permanece: “Nuestra madre ya no va a volver. Ni con la mayor condena eso se compensa emocionalmente”.


