ECLIPSE DE SOL EN EXTREMADURA
El vuelo que cruzó el eclipse: la espectacular imagen captada desde Hinojal por Dani Parra
Dani Parra llevaba meses preparando la imagen. Desde la Dehesa Boyal de Hinojal, esperó durante horas hasta que un avión atravesó el Sol parcialmente eclipsado: "Rezaba para que pasara por delante".
Hay fotografías que son el resultado de estar en el lugar adecuado, en el momento adecuado. Hay otras en las que para captar la imagen se planifica durante meses, se esperan horas y se realizan cientos de intentos. La imagen que el fotógrafo Dani Parra ha conseguido capturar durante el eclipse de Sol el pasado 12 de agosto es el resultado de ambas.
La fotografía muestra cómo la silueta de un avión atraviesa el enorme disco anaranjado que forma el Sol mientras la Luna ya ha ocultado una parte de su superficie. Tras el paso de la aeronave una estela de condensación dibujando una línea sobre el astro. Es un instante único captado desde Hinojal, en la provincia de Cáceres, durante uno de los acontecimientos astronómicos más esperados de los últimos años.
Dani Parra es madrileño, aunque su relación con Extremadura le viene de familia. Su madre y sus abuelos son de Hinojal, localidad a la que regresa siempre que puede. El hecho de capturar el eclipse desde aquí comenzó a fraguarse mucho antes de que llegase el 12 de agosto.
"Sabía que aquí no iba a ser total, pero como iba a estar aquí empecé a planificar hace un par de meses", explica a Canal Extremadura. Durante ese tiempo se dedicó a estudiar el recorrido del Sol, la altura que tendría sobre el horizonte y las posibles rutas de los aviones que podían cruzarse con él.
Y es que aunque Extremadura quedó fuera de la franja de totalidad que atravesó buena parte de la península ibérica, sí que se puedo observar con claridad un eclipse parcial. En Hinojal, el Instituto Geográfico Nacional situaba el inicio del fenómeno sobre las 19:38 de la tarde y su máximo a las 20:34 con un porcentaje de oscurecimiento del 97%.
El eclipse del 12 de agosto fue además especialmente histórico: se trató del primer eclipse total de Sol visible desde la península ibérica en más de un siglo. La franja de totalidad recorrió España de oeste a este, desde Galicia hasta Baleares, mientras que en la mitad sur de la Península pudo contemplarse de manera parcial.
Dos horas esperando un avión
Dani Parra eligió la dehesa boyal de Hinojal, un paraje conocido como la Laguna Grande, para hacer una foto histórica. No quería dejar espacio para la improvisación, por lo que llegó al punto escogido dos horas antes de que comenzase el eclipse. Su objetivo era comprobar qué aviones atravesaban aquella zona del cielo y, después, esperar.
"Llegué al punto de disparo dos horas antes para ver el paso de aviones y rezar para que pasara alguno por delante", cuenta.
Y entonces, pasó. En medio del eclipse, una aeronave hizo acto de presencia exactamente por el lugar que llevaba horas vigilando. Durante unos minutos, avión, estela, Luna y Sol formaron parte de la composición perfecta para su encuadre. Y comenzó a disparar.
La ya histórica fotografía fue realizada con una cámara mirrorless y un objetivo de 400 milímetros, utilizando un filtro de diez pasos. Posteriormente realizó el revelado de la imagen en Lightroom.
Detrás de la perfección de esta fotografía definitiva hay una cifra que permite entender hasta qué punto había que perseguir el instante: 950 fotos. Novecientos cincuenta disparos para llegar a una imagen en la que todo parece colocado a propósito.
Solo, entre caballos y vacas
Al otro lado de la cámara la escena era bastante más diferente. Dani contempló el eclipse a través de su objetivo y en soledad en mitad de la dehesa, acompañado por caballos y vacas. Cuando comprobó que había conseguido la fotografía que llevaba meses imaginando, contener la emoción fue imposible.
"Lo vi yo solo, rodeado de caballos y vacas. Los animales flipaban de los gritos y los saltos que pegaba", recuerda. Probablemente ellos no entendieran demasiado bien la celebración, pero Dani sí.
Durante unos segundos, desde una dehesa de un pequeño municipio cacereño, un avión cruzó el Sol mientras la Luna avanzaba sobre él. Y después de dos meses calculando posiciones, observando trayectorias y esperando que la casualidad hiciera su parte, su cámara estaba exactamente donde tenía que estar.
