YACIMIENTO TURUÑUELO

El carro que perfumaba la muerte: el hallazgo del Turuñuelo que no existe en ningún otro lugar

Esther Rodríguez y Sebastián Celestino presentan un carro votivo de bronce con una iconografía sin paralelo conocido en el mundo antiguo

Cultura
Carro votivo de bronce hallado en Casas del Turuñuelo
24 Junio 2026, 08:23 | Actualizado 24 Junio 2026, 11:53

—Casas del Turuñuelo te permite, cada año, revivir un sueño. Cuando uno está en una excavación o empieza su carrera como arqueólogo, siempre sueña, no sé, ojalá algún día excavara yo una escultura, ojalá yo descubriera… Todas las campañas aquí tienen esta adrenalina: “Estoy excavando una cosa que es única y que no ha tocado nadie en 2.500 años”.

—A mí me preocupa más la gente joven que está trabajando con nosotros, porque luego van a tener que ir a cualquier sitio y les va a parecer insignificante. El Turuñuelo genera cierta crueldad.

Hablan Esther Rodríguez y Sebastián Celestino. Antes dirigieron la excavación de Cerro Bodeguero, en Zalamea de la Serena: “Nos íbamos al final de campaña con una bolsa de cerámica y éramos las personas más felices del mundo”.

CSIC

En Guareña se va a hallazgo único por año. La joya de la corona es el edificio: dos plantas en pie y alzados de hasta seis metros en adobe. No había nada así. La gran hecatombe: el sacrificio masivo de équidos más grande documentado en la protohistoria peninsular —52 animales en el patio—. La escultura de mármol del Pentélico (el mismo con el que se construyó el Partenón de Atenas): la más antigua de la Península para cronologías del siglo V a.C. Los tejidos: fragmentos de lino y lana, ejemplos únicos de la arqueología ibérica para esa época. La bóveda (también de adobe): una técnica que en la Península no se había documentado hasta época romana. El sarcófago o bañera esculpido en calcarenita: inédito también en España y Portugal. Los cinco rostros tartésicos: los primeros de esta civilización, considerada hasta entonces anicónica. La placa de pizarra con escena de guerreros y un abecedario. Tampoco había nada igual. El altar de mármol de la isla de Mármara: la pieza de estas características más antigua del Mediterráneo Occidental. 

El carro votivo de bronce de 2026.

No hay ninguno así en el mundo.

—Uno empieza a barrer y, huy, esto parece que es más grande, venga, nos ponemos dos o tres. Tardamos ocho horas en excavarlo. Salimos del yacimiento a las diez de la noche, con los pelos de punta.

CSIC

Así, poco a poco, barriendo, bajo el sol de abril, en mitad de un pasillo, apareció el hallazgo más importante de la campaña de este año en Casas del Turuñuelo. 62 centímetros de un carro profusamente decorado que no tiene paralelo conocido en ninguna civilización de la época. Es una caja sobre ruedas, con dos grifos en los laterales —seres mitológicos mitad águila, mitad león, considerados los guardianes del mundo antiguo—. En la parte delantera, un misterio: se representa a Aqueloo, una divinidad fluvial que se reconoce por los cuernos de toro, con unos ojos almendrados inquietantes… y la lengua fuera, que es un rasgo de gorgona. Nunca habíamos descubierto antes esa hibridación. Y en los extremos, dos atlantes sujetando la caja, como si el peso del ritual necesitara quien lo mantuviera. O como si fuera un castillo, igual que le paso a Atlas, condenado para la eternidad a sostener la bóveda celeste.

Para construirlo, han de hacer un molde de los relieves, con los grifos y las divinidades. Luego las dos piezas se unen con remaches de hierro: lo sabemos porque se ven en la radiografía que hicieron cuando lo enviaron a Madrid. Tenemos una mitad: la otra mitad falta. O está en otra habitación. Ahora han de analizarse los isótopos de plomo y eso nos dirá de dónde viene el metal: ¿de Etruria? ¿De Grecia?

Siempre hay misterios

¿Qué nos cuenta este Aqueloo? ¿Por qué saca la lengua? Las figuras con la lengua fuera, o bien tienen una función apotropaica (es decir, ahuyentan el mal, como las gorgonas, la divinidad egipcia Bes, el dios Humbaba de la tradición mesopotámica, el guardián del bosque de los cedros)… o bien son divinidades ctónicas, del inframundo, asociadas a la muerte. Pero Aqueloo no saca la lengua: es el más antiguo de los ríos, dice Hesíodo: es el padre de todas las ninfas. No es un ser fronterizo ni monstruoso: es una potencia natural venerada. 

Imagen del CSIC

 

Lo que hicieron hace 25 siglos los habitantes del Turuñuelo es asumir esa dignidad fluvial de Aqueloo— los cuernos, la identidad reconocible — y contaminarla con un gesto del inframundo para convertirla en algo que no existía: una divinidad fluvial con poder ctónico. Un ser que pertenece al agua y a la muerte a la vez

Aqueloo sacando la lengua / CSIC

 

¿Fue un encargo? ¿Llegó de Grecia, de Etruria? No hay respuesta todavía. Lo único que se puede afirmar con cierta firmeza es para qué se usó.

Este carro, lujoso como todo el Turuñuelo (aquí había riqueza a espuertas, señores) servía como un botafumeiro antiguo: en su caja, se cree, se pondrían resinas o incienso y el carro iría perfumando la estancia. ¿Se usó en el último ritual? Recuerden, el edificio lo quemaron sus habitantes tras un banquete con al menos 18 comensales y con la vajilla buena, tras el sacrificio de animales en el patio, tras la capa de tierra y el túmulo que selló una construcción a la que no tenían intención de volver y en la que dejaron dentro todo lo que tenían de valor. 

El carro también viaja

Allí, dentro, ha permanecido todo bien tapado durante las últimas centurias. Sacar las piezas a la luz tiene un precio. Cuando uno lleva 2.500 años bajo tierra con la misma temperatura y humedad constantes, el oxígeno y el sol de la superficie disparan la oxidación de inmediato. Cuanto más tarda en intervenirse, más avanza el deterioro. Así que al día siguiente, lo embalaron y fueron hacia Madrid, al SECYR —el Servicio de Conservación, Restauración y Estudios Científicos del Patrimonio Arqueológico de la Universidad Autónoma de Madrid—, donde tienen armarios especializados que encapsulan la humedad y estabilizan la pieza para que el óxido no avance. En Extremadura no hay ninguna infraestructura que permita hacer eso. 

Por cierto, que el carro no es el único misterio de esta campaña. También han aparecido las asas de un podanípter: un recipiente de bronce para lavarse los pies que se usaba en los ritos lustrales griegos, antes de las bodas, antes de las ceremonias. El podanípter viaja con el luterion que se descubrió el año pasado —una especie de palangana, para que nos entendamos—. No se compran por separado. Vienen de muy lejos. No se encargan si no los conoces.

Esther Rodríguez y Sebastián Celestino llevan tiempo dándole vueltas a una pregunta: ¿quién sabía todo esto en Guareña? ¿Quién conocía estos rituales con suficiente precisión como para encargar piezas tan específicas desde el otro extremo del Mediterráneo? Su hipótesis, todavía abierta: ¿puede que hubiera alguien griego allí? ¿Quizás una aristócrata griega llegada por matrimonio —no sería extraño, las alianzas mixtas existían— que trajera consigo sus ritos, sus objetos, sus dioses? Heródoto nos cuenta que había griegos en Huelva en el siglo VI a.C. El camino hasta Guareña, río Guadiana arriba, no era imposible. ¿Es plausible esta alianza? 

¿No les parecen fascinantes las preguntas que suscita el Turuñuelo?

Y no llevan ni la mitad del edificio. “Del yacimiento van a seguir saliendo artículos cuando nosotros dos ya hayamos muerto”. 

________________________
 

GLOSARIO

  • Aqueloo
    Divinidad fluvial griega, el más antiguo de los ríos según la mitología. Se representaba como un hombre con cuernos de toro — los cuernos son su rasgo identificador. En el carro del Turuñuelo aparece con cuernos (el dios los tenía), pero sacando la lengua, que es rasgo de gorgona. Esa mezcla no existe en ningún otro lugar conocido.
  • Grifo
    Criatura híbrida: cabeza y alas de águila, cuerpo de león. Símbolo de poder y guardián del mundo divino. Frecuente en el arte griego, etrusco y oriental. En el carro flanquean los laterales de la caja.
  • Gorgona
    Figura monstruosa de la mitología griega, la más famosa es Medusa. Su rasgo más reconocible: la lengua fuera, la mirada que petrifica, el cabello de serpiente. La gorgona con la lengua sacada es una de las imágenes más antiguas y extendidas del arte griego arcaico.
  • Atlante
    Figura masculina que sostiene un peso arquitectónico — equivalente masculino de la cariátide. En el carro del Turuñuelo, dos figuras masculinas sujetan los extremos de la caja.
  • Timiaterio
    Es un tipo de incensario, quemaperfumes o quemador de incienso, de uso ceremonial en la Antigüedad Clásica en la región mediterránea con propósitos espirituales y religiosos. El término designa tanto el recipiente como el soporte y no sólo se aplica a los incensarios de la Antigua Grecia, que es de donde proviene, sino también a los incensarios de otros pueblos del mundo antiguo, tales como los fenicios y los etruscos.