FESTIVAL DE MÉRIDA

Timón regala su fortuna entera. Shakespeare cuenta lo que queda después

Pepe Viyuela estrena en Mérida "Timón de Atenas", bajo la dirección de Hernán Gené. Una de las obras menos representadas del autor, sobre lo que el dinero hace con los afectos.

 

Cultura
Imagen de Timón de Atenas
15 Julio 2026, 10:35 | Actualizado 15 Julio 2026, 11:48

Hay generosidades que puedes sostener hasta que dejan de sostenerte a ti. Esa es, más o menos, la premisa de toda la obra: un hombre que regala su fortuna entera convencido de la lealtad de sus amigos y que descubre, cuando ya no tiene nada, que a sus amigos no les gustaba él: les gustaba su dinero. Timón de Atenas es de las tragedias menos representadas de Shakespeare, y esta semana llega al Festival Internacional de Teatro Clásico de Mérida con Pepe Viyuela al frente y Hernán Gené en la dirección.

Timón de Atenas / Jero Morales - Festival de Mérida

Gené la definió como "una obra extraña" en la que el protagonista pasa "del blanco al negro inesperadamente". Empieza casi como comedia y termina en tragedia pura, sin avisar demasiado del cambio.

Viyuela, que lleva casi tres décadas subiéndose a este mismo escenario —y lo ha tocado todo, todos los registros posibles—, habló de ella como de una reflexión sobre "la monetización de la amistad, de los afectos y de los principios". No es un fenómeno nuevo ni exclusivo de nuestra época: ya estaba en la Atenas clásica y en la Inglaterra isabelina y yo qué sé si eso consuela o inquieta más. 

Timón de Atenas / Jero Morales - Festival de Mérida

El reparto es coral y va mucho más allá de Timón: Esther Acevedo interpreta a Flavio, el único personaje que no le da la espalda; Tomás Pozzi da vida a Apemanto, el filósofo cínico que ya desconfiaba de todos antes de que Timón tuviera motivos para hacerlo; y Beatriz Melgares, Miguel Uribe, Samuel Viyuela y Pepa Zaragoza se reparten el resto de una Atenas hecha de senadores, mercaderes y falsos amigos. Pozzi lo resumió con una frase que se queda: salvo Viyuela, todo el reparto interpreta varios papeles a la vez, "un universo hermoso para un actor o una actriz".

Timón de Atenas / Jero Morales - Festival de Mérida

Del texto en sí conviene saber esto: ni siquiera hay certeza de que Shakespeare lo escribiera solo —buena parte de la crítica apunta a una colaboración con Thomas Middleton— ni de que llegara a representarse en vida del autor. Una obra que ya nace un poco huérfana, un poco a medio hacer, y que ahora encuentra forma en un actor que viene del clown y de la comedia física, territorios donde también se sabe bastante de quedarse solo frente al mundo. 

Timón de Atenas / Jero Morales - Festival de Mérida

Karl Marx dedicó nada menos que un tramo entero de sus Manuscritos económico-filosóficos de 1844 —los que escribió en París, sin publicarse hasta décadas después de su muerte— a citar el parlamento de Timón contra el oro, ese en el que el personaje maldice al metal por su capacidad de convertir lo feo en bello y lo cobarde en valiente. No se limitó a citarlo una vez: volvió sobre esos mismos versos años después, en el capítulo del dinero de El capital, porque Shakespeare se queda siempre clavado: que me lo digan a mí. Decía que Shakespeare había retratado, mejor que ningún economista de su tiempo, la naturaleza real del dinero. Marx llegó a Shakespeare por el lado equivocado del canon, por la tragedia menos leída, y aun así encontró ahí la imagen perfecta de lo que llevaba años tratando de explicar.

Vemos Timón de Atenas sin más certeza que esta: que las obras que Shakespeare dejó menos resueltas son, a veces, las que mejor entienden lo que no tiene resolución.