FESTIVAL DE TEATRO DE BADAJOZ
Cómo organizarse antes de que llegue el cometa Halley
Led Silhouette presenta en el Festival de Teatro de Badajoz una pieza sobre el tiempo, el olvido y la dificultad de aprender de la historia.
Cedida Halley
En el Tapiz de Bayeux, bordado a finales del siglo XI, hay una escena de asombro: unos hombres levantan la cabeza hacia una estrella con cola. La inscripción dice «Isti mirant stella», miran la estrella. Es el cometa Halley, y el bordado es una de las representaciones más antiguas que se conservan de él.
El cometa vuelve cada 76 años, más o menos (1986 fue la última). Cuando pasa, nadie que lo vio por primera vez está vivo para contarlo. Por eso el cometa es, desde siempre, una forma de medir el tiempo que no se puede llevar en la memoria. Lo que se hereda son el miedo, las expectativas y las tareas pendientes.
Eso es lo que propone Halley, la pieza que la compañía navarra Led Silhouette, dirigida por Jon López y Martxel Rodríguez, lleva a escena. Es una epopeya contemporánea sobre un grupo que tiene que organizarse antes de que el cometa vuelva a pasar y todo empiece de nuevo. Los personajes cargan con algo, tienen un camino por recorrer y tropiezan con sus propios errores. La obra se apoya en una frase que resume su tesis: la ilusión no se come, pero alimenta.
Miramos las estrellas. Con miedo o con paz, a través de los siglos. Lo mismo nos resulta infinitamente más poético temer la cólera de los astros que asumir la mezquindad cotidiana de nuestras guerras, nuestros imperios derribados ("tarde o temprano todo imperio perece", escribió Ignacio Ramonet) y nuestros genocidios. Un cometa no deja de ser un espejo despiadado que nos recuerda que las civilizaciones más deslumbrantes terminan reducidas a polvo sin que el cielo se inmute.
Halley usa un texto del escritor Gaizka Sarasola que rescata aquella inscripción célebre bordada en el tapiz de Bayeux: isti mirant stella. Aquellos hombres del siglo XI observaban la estrella con pavor, convencidos de que anunciaba la caída de un reino, exactamente igual que sus antepasados doscientos años antes de Cristo y con la misma perplejidad con la que ustedes y yo miraremos la bóveda celeste en 2061, si es que llegamos. Cambian las vestiduras, cambia la tecnología con la que medimos la velocidad de la luz, pero la carne permanece intacta en su fragilidad: levantamos monumentos de granito para disimular nuestras miserias y olvidamos lo escrito en cuanto arrecia el viento. Lo escrito, los principios, lo que nos llevó al poder, nuestra ética, lo que quieran.
La función es el jueves 22 de octubre, a las 21:00 horas, en el Teatro López de Ayala, dentro del Festival Internacional de Teatro de Badajoz. Dura sesenta minutos. La compañía recibió en 2024 el Premio El Ojo Crítico de RNE de Danza, uno de los reconocimientos más sólidos del panorama español.
¿Cuántas veces tendremos que organizarnos antes de que nos vuelva a pasar lo mismo?