CALOR
El calor al volante eleva el riesgo de accidente en verano
El interior de un coche puede superar los 60 grados en minutos y afectar a reflejos, atención y capacidad de conducción
Durante los meses de verano, el interior de un coche estacionado al sol puede superar los 60 grados en apenas media hora, un calor extremo que, si no se combate, puede tener consecuencias directas para la seguridad al volante.
Un golpe de calor se produce cuando el organismo es incapaz de regular su temperatura tras una exposición prolongada a altas temperaturas, una situación que, durante la conducción, puede resultar especialmente peligrosa. En este sentido, el médico de familia Ángel González ha explicado que "hay somnolencia, fatiga, disminuyen los reflejos, también hay más irritabilidad y nerviosismo lo que puede provocar que tomemos malas decisiones al volante".
Menos atención y más riesgo
Además de afectar al estado físico, el calor y la exposición solar también perjudican la visión. En concreto, aumentan el riesgo de deslumbramientos, un fenómeno que, según la Dirección General de Tráfico (DGT), está relacionado con miles de accidentes cada año en España.
En esta línea, González ha señalado que "hay estudios que dicen que conducir con altas temperaturas puede incrementar un 20 por ciento el riesgo de accidentes". A ello se suma la pérdida de concentración, la fatiga y la somnolencia, factores que reducen la capacidad de reacción ante cualquier imprevisto en la carretera.
Consejos para una conducción segura
Para minimizar estos riesgos, los expertos recomiendan adoptar una serie de medidas antes y durante el viaje. Entre ellas, destacan mantener la temperatura del habitáculo entre 21 y 23 grados, enfriar el vehículo antes de iniciar la marcha y evitar ponerse al volante después de comidas copiosas.
El propio especialista ha recordado que "Debemos mantener la temperatura interior del coche entre los 21 y los 23 grados enfriarlo antes de empezar la conducción. No ponernos al volante después de una comida copiosa que aumenta".
Asimismo, se aconseja aparcar a la sombra, utilizar parasoles, ventilar el vehículo antes de entrar y evitar permanecer dentro del coche cuando está detenido al sol. Durante el trayecto, el uso adecuado del aire acondicionado y una correcta hidratación resultan claves para garantizar la seguridad.
Prevenir salva vidas
Los especialistas insisten en que conducir con calor extremo afecta directamente a la atención, los reflejos y la toma de decisiones. Por ello, recomiendan planificar los desplazamientos, evitar las horas de mayor temperatura y descansar adecuadamente antes de emprender un viaje.
Porque cuando suben los termómetros, protegerse del calor no es solo una cuestión de comodidad: también es una medida fundamental para prevenir accidentes y salvar vidas en la carretera.


