TODOS LOS SANTOS
Mesegal revive el misticismo de las ánimas hurdanas
Los vecinos de esta localidad de Las Hurdes se congregan para revivir las tradiciones de la Carvochá y el descenso de la Chicharrona, ritos históricos ligados al culto a los difuntos y el fuego
Canal Extremadura La Carvochá en Mesegal
La alquería de Mesegal, perteneciente al municipio de Pinofranqueado, se sumerge esta noche de Todos los Santos en sus creencias más ancestrales. Los vecinos de esta localidad de Las Hurdes se congregan para revivir las tradiciones de la Carvochá y el descenso de la Chicharrona, ritos históricos ligados al culto a los difuntos, el fuego y los productos típicos de la temporada otoñal.
Fieles a sus raíces y costumbres identitarias, los habitantes se reúnen en las tradicionales eras de lanchas de la alquería vistiendo los ropajes negros característicos de sus antepasados, creando una atmósfera de respeto y solemnidad en memoria de los que ya no están.
Fuego, música tradicional y el cántico a las ánimas
El desarrollo de la velada cuenta con elementos simbólicos fundamentales de la cultura popular hurdana: bajo los acordes y el compás de la gaita y el tamboril, los asistentes comparten espacio en torno al fuego para proceder al asado colectivo de los carvoches (castañas). Durante la calbotada, los vecinos entonan los ancestrales petitorios de ánimas, coplas tradicionales dedicadas al recuerdo y sufragio de los difuntos de la comunidad.
El punto álgido de esta noche de misterio se produce con la aparición de la mítica Chicharrona. Este icónico personaje del folklore hurdano, completamente cubierto con pieles de animales, desciende desde las montañas colindantes hacia el núcleo urbano. Su llegada cumple una doble función mitológica y social en el calendario rural: simboliza el anuncio formal de la entrada del frío invernal en la comarca y otorga la licencia simbólica y tradicional para que las familias extremeñas puedan dar comienzo a la época de las tradicionales matanzas caseras.