SOCIEDAD
Los Hijos de Granadilla se quedan sin su cita más simbólica del verano
El deterioro de la cubierta de la iglesia obliga a suspender la tradicional misa de la Asunción, uno de los principales reencuentros anuales de antiguos vecinos y descendientes
La iglesia de Nuestra Señora de la Asunción de Granadilla permanecerá cerrada este 15 de agosto debido al mal estado de su cubierta, una situación que ha obligado a suspender la tradicional misa de la festividad de la Asunción. La medida afecta a una de las jornadas más significativas para los integrantes de la Asociación Hijos de Granadilla, que cada año regresan al histórico enclave cacereño para mantener vivo el vínculo con sus raíces familiares.
La decisión responde a motivos de seguridad, ya que el deterioro detectado en la cubierta supone un riesgo para el acceso al templo. Como consecuencia, los accesos al interior han sido vallados para evitar cualquier incidencia. La comunicación de esta suspensión ha generado tristeza entre muchas de las familias que conservan esta fecha como un encuentro anual imprescindible.
Una tradición marcada por el reencuentro
Cada 15 de agosto, coincidiendo con la festividad de la Asunción de la Virgen, los denominados “Hijos de Granadilla”, antiguos residentes y descendientes del pueblo, se reúnen en la localidad para compartir una jornada de convivencia y recuerdo. Se trata de una tradición profundamente arraigada que funciona como punto de encuentro familiar y de memoria colectiva.
Granadilla, situada en el norte de la provincia de Cáceres, fue expropiada en 1955 con motivo de la construcción del embalse de Gabriel y Galán. Aunque el pueblo nunca llegó a quedar inundado, sus habitantes fueron desplazados y el núcleo quedó despoblado. Desde entonces, la localidad ha conservado gran parte de su patrimonio arquitectónico, incluida su muralla medieval, convirtiéndose en un símbolo de la memoria de quienes tuvieron que abandonar sus hogares.
Una fecha muy esperada por las familias
El 15 de agosto y el 1 de noviembre, Día de Todos los Santos, son las dos fechas en las que tradicionalmente se autoriza una apertura especial del templo para la celebración de actos religiosos. La misa de la Asunción constituye uno de los momentos más emotivos del calendario para los antiguos vecinos, muchos de los cuales aprovechan la jornada para reencontrarse con familiares y amigos y visitar el cementerio donde reposan sus seres queridos.
La suspensión de la celebración de este año tiene, por tanto, una relevancia especial para numerosas familias. Durante décadas, estos encuentros han permitido reforzar el vínculo con Granadilla y mantener viva la memoria de quienes habitaron el pueblo antes de su despoblación.
