VIRUS DEL NILO
Las nuevas trampas con CO₂ capturan miles de mosquitos y permiten anticipar focos del virus del Nilo
El proyecto Vector‑Ex, desarrollado por el SES y la Universidad de Extremadura combina ventilador que atrae a los insectos e hielo seco, que libera CO₂, el principal estímulo que buscan los mosquitos
Extremadura registra ya 17 contagios por virus del Nilo Occidental en lo que va de año, diez de ellos notificados esta misma semana, en un verano marcado por la expansión del mosquito Culex y por la intensificación de los trabajos de vigilancia entomológica. El proyecto Vector‑Ex, desarrollado por el SES y la Universidad de Extremadura, mantiene activo un sistema de prevención, control y análisis que permite detectar focos de infección y anticiparse a la circulación del virus.
Vector-Ex
A partir de los datos clínicos y epidemiológicos, las investigadoras Zaira Canet y Ana María García instalan trampas en los puntos donde se han registrado casos positivos, en su mayoría humedales y zonas de agua estancada, espacios donde el mosquito completa su ciclo. Las trampas combinan un ventilador que atrae a los insectos y hielo seco, que libera CO₂, el principal estímulo que buscan los mosquitos. “Hemos llegado a contar 100 gramos de mosquitos, que pueden ser miles y miles”, explica Zaira, que destaca la magnitud de la presencia del vector en algunos enclaves.

La recogida de las trampas se realiza a la mañana siguiente. En el laboratorio se conserva el ARN para evitar la degradación del virus y poder analizarlo, además de identificar cada mosquito bajo lupa para conocer las especies presentes y su evolución. “Se conserva el ARN para analizar el virus y también los mosquitos para identificarlos sin problema”, detalla Ana María García.
El proceso incluye la identificación individual de cada ejemplar y la realización de PCR para determinar su positividad. Para acelerar este trabajo, la Universidad de Extremadura desarrolla nuevas trampas equipadas con tarjetas FTA, que permiten recoger el material genético sin necesidad de analizar uno por uno todos los mosquitos capturados. “Con esta tarjeta no tenemos que identificar cada mosquito, solo analizamos la tarjeta”, explica Zaira.
Además de la detección, el proyecto trabaja en la prevención, revisando zonas donde hubo casos clínicos en años anteriores y espacios susceptibles de proliferación. La información obtenida ya está permitiendo un mayor control epidemiológico, clave para anticiparse a la circulación del virus y reducir el riesgo de transmisión en la población.
