TRASHUMANCIA
Un rebaño de 1.700 ovejas revive la tradición trashumante en Huertas de Ánimas
Un rebaño de 1.700 ovejas ha cruzado Huertas de Ánimas, dejando una imagen que ya forma parte de la historia local y que simboliza la vigencia de la trashumancia en la comarca. La escena ha congregado a numerosos vecinos que no han querido perderse el paso del ganado y mostrar su apoyo a los pastores. El pastor José Manuel Sánchez Higuera ha destacado la implicación vecinal: "Todo el pueblo colabora y estamos muy contentos con eso, porque la gente acude maravillosamente a vernos", ha señalado, poniendo en valor el respaldo social a esta tradición.
Un reconocimiento antes de una larga travesía
El paso del rebaño ha servido también como homenaje a los pastores antes de emprender una ruta de más de 600 kilómetros por la Cañada Real con destino a León, una de las rutas históricas de la trashumancia. La pastora Carmen García ha explicado el recorrido: "Subimos dirección Jaraicejo y después pasamos hacia Oropesa, en Toledo. Cruzamos Ávila y la provincia de Ávila, posteriormente Valladolid, y ya llegamos al punto final de la fiesta en Prioro".
Tradición que pasa de generación en generación
José Manuel Sánchez Miguel es un pastor que ha dedicado su vida a este oficio y que representa la continuidad de una práctica ancestral. "La verdad es que es una ilusión muy grande: ¿qué más quiero que esté aquí la gente del pueblo arropándonos", ha afirmado. La trashumancia como legado familiar ha sido otro de los mensajes destacados. El propio Sánchez Miguel ha subrayado que "es la quinta generación… aunque yo creo que viene de más atrás también", reflejando la profunda raíz de esta actividad en su familia. El relevo generacional también está presente. José Manuel Sánchez García, más joven, ha asegurado: "A mí me gusta mucho ir con mi padre", mientras que otro pastor, Ricardo de Diego, ha apuntado que "en mi familia, por parte paterna, han sido ganaderos de siempre, así que hay algo casi genético".
Un pueblo unido en torno a su identidad
La jornada ha sido mucho más que el paso de un rebaño por las calles de Trujillo y sus alrededores: ha supuesto el reconocimiento colectivo a quienes mantienen viva la trashumancia, una tradición que combina historia, cultura y forma de vida.
Vecinos y pastores han compartido un momento de encuentro que refuerza la identidad rural y pone en valor un oficio que sigue resistiendo al paso del tiempo.
El acto concluye así con un mensaje de reconocimiento a los pastores trashumantes, auténticos guardianes de una práctica que forma parte del patrimonio cultural.


