ANIVERSARIO

Un año después del incendio de Jarilla, el monte renace, pero las cicatrices siguen abiertas

Las 17.367 hectáreas arrasadas por el mayor incendio forestal registrado en Extremadura comienzan a recuperarse, mientras vecinos, ganaderos y afectados conviven con las secuelas del fuego

Extremadura
8 Agosto 2026, 14:32 | Actualizado 8 Agosto 2026, 14:46

Se cumple un año del devastador incendio forestal de Jarilla, considerado el mayor registrado en Extremadura desde que existen datos. La naturaleza empieza a mostrar señales de recuperación. Sin embargo, para muchos de los vecinos y afectados de las comarcas del Valle del Ambroz y el Valle del Jerte, la reconstrucción más difícil sigue siendo la de los recuerdos y las heridas que dejó el fuego.

El incendio, originado por uno de los 702 rayos que cayeron aquel día sobre la región, arrasó 17.367 hectáreas y afectó a 18 términos municipales, dejando una profunda huella en el territorio y en quienes vivieron aquellos momentos.

Pipe, ganadero de la zona, recuerda aquellos días con la misma intensidad que entonces. Su explotación se encuentra muy cerca de Jarilla y aún rememora las jornadas de angustia y esfuerzo para proteger sus propiedades. "Me vine automáticamente. Estuvimos dos o tres días sin dormir", relata mientras recorre una finca donde las marcas del incendio todavía son visibles. Aunque el paisaje ha comenzado a transformarse, todavía quedan amplias zonas donde resulta fácil imaginar la magnitud de la catástrofe. 

Las secuelas tampoco han desaparecido para Verónica. En su caso, las consecuencias fueron más allá de los daños materiales. "La doctora me ha dicho que esto no se me quita. El humo me dejó secuelas en los pulmones y en el corazón", asegura.

A pocos kilómetros, Sole sigue reviviendo cada día aquel episodio. Su cochera permanece prácticamente igual que tras el incendio, un recordatorio constante de lo ocurrido. "Se me quemó aquel día. Siento mucha impotencia", lamenta.

El paisaje vuelve a la vida

Pese al impacto sufrido, la recuperación ambiental empieza a ser visible. Los árboles vuelven a brotar y la vegetación comienza a cubrir zonas que hasta hace pocos meses permanecían completamente calcinadas. "Después de todo parece mentira, pero los árboles están brotando. El campo se está reforestando", destacan algunos de los vecinos que han seguido de cerca la evolución del monte durante este primer año.

Los trabajos de restauración ambiental continúan mientras la naturaleza hace su propio camino hacia la recuperación. Sin embargo, quienes vivieron el incendio saben que el proceso será largo. "No se olvida. Esto se superará, pero no se va a olvidar", reconoce uno de los afectados.

Un largo camino hacia la normalidad

La Junta de Extremadura mantiene en marcha las actuaciones de recuperación y las ayudas destinadas a los sectores más afectados, especialmente el ganadero y el turístico. Estas medidas comienzan ya a dar resultados, aunque todavía queda mucho trabajo por delante. Según ha señalado el vicepresidente y consejero de Presidencia, Interior y Diálogo Social, Abel Bautista, la recuperación completa requerirá tiempo y esfuerzo sostenido: "hace falta la mano del hombre pero, en dos años más, van a brotar los helechos y se verá el monte cubierto. Otra cosa son los pinos de las zonas más altas, que tardarán mucho más tiempo, harán falta más inversión y más planes, e ir acometiendo las zonas por distintas fases", ha explicado.