"Si solo recibes daño, es muy difícil sentir que no lo mereces", el relato de una víctima de bullying
Extremadura refuerza la lucha contra el bullying para que los niños y niñas sean capaces de identificar los casos, pedir ayuda y romper el silencio frente al acoso
De cada cien niños que cursan Primaria, diez sufren acoso escolar y, de ellos, un tercio no llega a contarlo nunca a sus profesores. Son datos que cobran especial significado en el Día Internacional contra el Bullying, una jornada para visibilizar una realidad que sigue presente en las aulas y cuyas consecuencias pueden marcar de por vida a quienes la sufren.
María González, extremeña de 20 años, comenzó a ser acosada cuando solo tenía 9. "De un día para otro se convirtieron en mis acosadoras", recuerda. El hostigamiento, iniciado por compañeras de clase, continuó durante la Educación Secundaria y se prolongó hasta terminar el instituto. "Era reafirmar constantemente que el problema era yo", explica, una idea que cala hondo en la autoestima y en la manera en la que la víctima se percibe a sí misma.
El acoso no solo deja huella en el ámbito escolar, sino que repercute directamente en la salud mental. "Si no tienes otro estímulo externo que no sea el daño o la persecución, es muy complicado sentir que no mereces eso. Terminas creyendo todo lo que dicen de ti", afirma María.
Aunque la herida puede cerrarse, advierte de que requiere un proceso: "Hace falta trabajo terapéutico, apoyo de los padres, del colegio y rodearte de personas que te quieran y te demuestren que no eres eso que te dijeron", subraya.

Concienciación contra el acoso escolar
La concienciación contra el bullying va en aumento en Extremadura. Un ejemplo es el proyecto 'Somos Únicos', que se desarrolla en el colegio Diocesano de Cáceres con el apoyo de la Fundación ColaCao. Charlas, talleres y campañas de sensibilización buscan prevenir estas conductas antes de que aparezcan.
Desde los colegios se anima a los alumnos a no mirar hacia otro lado. Amelia Solance, coordinadora de bienestar del centro, insiste en inculcar valores de valentía y empatía. "Queremos que sean capaces de dar un golpe en la mesa y decir ‘esto es injusto’, o que sepan pedir ayuda a tiempo si no pueden hacerlo", explica.
Los propios estudiantes, como Ángel, Ruth y Alba, reconocen que estas actividades les ayudan a detectar situaciones que antes pasaban desapercibidas. "Ahora identificamos casos en el recreo, por ejemplo cuando se meten con alguien por jugar mal al fútbol", señalan, y coinciden en que muchas veces no se sabe cómo actuar ni cómo frenar estas conductas.
Los expertos recuerdan que el bullying puede tener consecuencias graves en la salud emocional de los menores si no se actúa con rapidez. Las familias también desempeñan un papel clave, tanto para detectar señales como para educar en el respeto. "Muchas veces los padres no son conscientes de que sus propios hijos están haciendo daño a otros, y en el caso de las víctimas, cuando se enteran entienden por fin cambios de actitud que no sabían explicar", apunta Solance.
Con las redes sociales, el acoso no acaba en el colegio
Las redes sociales han añadido una nueva dificultad, al extender el acoso más allá del horario escolar. "Antes se cerraba la puerta del colegio y todo terminaba allí, ahora el acoso continúa durante todo el día", advierte la coordinadora, que insiste en no perder el foco ante señales de alerta como aislamiento, cambios bruscos de comportamiento o bajadas en el rendimiento académico.
Con motivo de este día, las autoridades recuerdan la existencia del teléfono gratuito contra el acoso escolar, el 900 018 018, disponible las 24 horas. Iniciativas como estas buscan que Extremadura siga avanzando hacia entornos educativos seguros, donde el respeto, la convivencia y la atención temprana sean la base del aprendizaje.


