SOCIEDAD

Los emigrantes extremeños mantienen vivo su vínculo con el pueblo

Muchos vecinos que dejaron Extremadura en las décadas de los 50, 60 y 70 regresan cada verano para reencontrarse con sus raíces, sus familias y sus tradiciones

Extremadura
Plaza de Malpartida de Cáceres
15 Agosto 2026, 10:57 | Actualizado 15 Agosto 2026, 11:02

Miles de extremeños abandonaron su tierra durante las décadas de los 50, 60 y 70 en busca de un futuro mejor. Muchos se instalaron en comunidades como Madrid, Cataluña o el País Vasco, donde encontraron trabajo, formaron una familia y construyeron una nueva vida. Sin embargo, el vínculo con sus pueblos de origen sigue intacto décadas después.

Es el caso de varios vecinos de Malpartida de Cáceres, que cada verano regresan a la localidad para disfrutar de sus calles, sus fiestas y el reencuentro con familiares y amigos. Aunque algunos no se plantean volver a vivir definitivamente en el municipio, todos coinciden en una idea: el pueblo sigue siendo su hogar.

Una vida construida lejos de casa

Josefi Pedrera dejó Malpartida cuando apenas era una niña. Según ha explicado, la decisión de emigrar estuvo motivada por la búsqueda de mejores oportunidades para la familia. "Mis padres, le comieron la cabeza de que allí se vivía mejor, para los niños, los estudios, etc. porque aquí no íbamos a tener ningún porvenir."

Madrid terminó convirtiéndose en su residencia habitual, aunque nunca ha perdido el contacto con sus raíces. De hecho, ha asegurado que continúa regresando con frecuencia. "Para vivir es fijo allí... pero nos encanta venir. Venimos en Semana Santa... y ahora cada año desde la jubilación, un poquito más."

El regreso obligado de cada verano

Una historia similar es la de María Rebollo, que emigró al País Vasco con tan solo doce años. Allí encontró una realidad muy distinta a la que había conocido en Extremadura. "Lo que más me sorprendió fue la cultura... era todo diferente… yo era una cría, pero enseguida me adapté."

Con el paso de los años formó una familia y desarrolló su vida lejos de su localidad natal. Sin embargo, mantiene la tradición de regresar cada verano. De hecho, ha destacado que ese apego también se ha transmitido a las nuevas generaciones. "A todos nos gusta venir. Tengo una nieta de 18, que ya es del pueblo."

Un sentimiento que se repite en toda Extremadura

Vicente Mostazo salió de Malpartida con 19 años rumbo a Cataluña. En aquella época, las oportunidades laborales en el medio rural eran escasas y muchos jóvenes optaban por emigrar. "Tenía 19 años... aquí el porvenir era muy escaso."

Aunque desarrolló toda su carrera profesional fuera de Extremadura, nunca ha dejado de regresar a su pueblo. Según ha señalado, mantiene una cita constante con sus raíces. "Llevo allí 63 años y no he perdido ningún año. Siempre vengo en fiestas, San Isidro y en verano el pueblo es mucho mejor".

Historias como estas se repiten estos días en numerosos municipios extremeños coincidiendo con el 15 de agosto, una de las fechas de mayor afluencia de visitantes en los pueblos. Son hombres y mujeres que emigraron hace décadas para comenzar una nueva vida lejos de casa, pero que mantienen intacto el sentimiento de pertenencia hacia su tierra. Porque, aunque su día a día transcurra en otros lugares, Extremadura sigue siendo el lugar al que siempre merece la pena volver.