La trashumancia sigue en marcha pese a la falta de relevo generacional
Una familia de pastores recorre más de 15 kilómetros diarios con 1.700 ovejas en una tradición reconocida como Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad
Es Patrimonio Cultural Inmaterial de la Humanidad y se practica desde hace siglos, aunque cada vez es una tradición menos extendida. La trashumancia, también conocida como pastoreo en movimiento, representa una forma de vida ligada a la sostenibilidad, la biodiversidad y la conservación de un bien cultural que resiste al abandono del mundo rural.
Más de un mes de preparativos ha sido necesario para poner en marcha la cuarta trashumancia de los Serranos, un proceso que comienza mucho antes de iniciar el camino. María del Carmen García, mujer de José Manuel, detalla algunas de esas tareas previas: "Empiezas a pelar las ovejas, las empiezas a marcar, sus vacunas, la lengua azul, desparasitarlas".
"Es bonito y es duro"
Con el sonido constante de los cencerros de sus 1.700 ovejas, la familia recorrerá más de 15 kilómetros diarios hasta el próximo 21 de junio, en jornadas que pueden alargarse durante horas.
José Manuel Sánchez, pastor trashumante, resume el esfuerzo que implica mantener viva esta tradición: "Hay días que estás más de ocho horas andando. Es bonito y es duro porque, al final, dejas a la familia atrás y no dejan de ser tormentas".
La trashumancia forma parte del ADN familiar. José Manuel Sánchez Higuera subraya esa cadena generacional: "Venimos desde mi abuelo, mi padre, luego yo y ahora mi hijo". Un legado que ha sabido adaptarse al paso del tiempo. "Antes llegabas y tenías que dormir en el suelo, donde fuera. Hoy traemos para hacer la comida aquí, traemos coches, traemos de todo", añade, evidenciando los cambios sin renunciar a la esencia del pastoreo tradicional.
Un presente con futuro
La experiencia también cala entre los más jóvenes. Adriana Muñoz, sobrina de José Manuel, destaca su valor educativo y vital: "Cuando digo en mi clase que voy a venir a la trashumancia, muchos no saben lo que es y yo se lo explico. Es una experiencia que se queda para toda la vida".
La marcha está capitaneada por Camarón, un burro que alerta ante cualquier peligro, y mantiene intactos los beneficios medioambientales del tránsito ganadero. Ricardo de Diego, también pastor, defiende su continuidad: "Tiene un beneficio social, económico y cultural. La trashumancia tiene presente, estamos aquí haciéndolo, y eso significa que tiene futuro".
Un recorrido que atraviesa cinco provincias y tres comunidades autónomas, con destino final en León, y que este sábado realizará una parada especial en Huerta de Ánimas, acercando esta tradición ancestral a los vecinos.


