Extremadura supera las 6.000 hectáreas de olivar superintensivo y acelera su expansión
Altos rendimientos, mecanización y nuevas variedades impulsan un sistema que atrae a agricultores y reduce el peso del olivar tradicional
El olivar superintensivo continúa ganando terreno en Extremadura, donde ya se superan las 6.000 hectáreas dedicadas a este modelo aún minoritario, pero claramente en expansión. Se trata de un sistema que requiere una importante inversión inicial, aunque ofrece ventajas clave como rendimientos de hasta 14.000 kilos por hectárea pocos años después de entrar en producción.
Entre los factores que explican su crecimiento destacan la recogida totalmente mecanizada, que reduce los problemas de mano de obra, y su papel como refugio ante la incertidumbre económica, marcada por la situación geopolítica internacional, el impacto de los aranceles en las ventas y el encarecimiento de los insumos. Además, el sistema superintensivo "se cultiva en seto, requiere riego de apoyo y entra en producción a los dos o tres años".
Un ejemplo de esta apuesta es la almazara Olivos del Búrdalo, ubicada en Miajadas, una de las más modernas de la región. Se dedica en exclusiva a la molturación de aceitunas de variedades arbosana, arbequina y coriana, esta última fruto de la mezcla entre corinaki y arbosana. Su gerente, Luz Marina Montero, explica que "en un olivar superintensivo es un 14-14, 14.000 kilos por hectárea con un 14 de rendimiento, entonces, lo que te interesa es el aceite que te da esa hectárea, en un olivar tradicional, como tienes que plantar menor número de olivos, aunque te dé más rendimiento, no llegas al 14".
Además, subraya que este tipo de olivar sufre menos la vecería, ofrece un rendimiento graso medio del 14 % y permite la recolección incluso cuando comienzan las lluvias, al estar completamente mecanizado. Son condiciones que colocan al olivar tradicional en una clara desventaja en términos de cosecha y rentabilidad. "Por tanto, están apostando cada vez más por esa recolección temprana, por tener ese fruto en su estado óptimo y al final el olivar tradicional irá decreciendo y mermando, o también hay gente que en lugar de poner arroz tomate u otro tipo de cultivos, pues ponen olivar en seto", apunta Montero.
Por este motivo, y en línea con otras voces del sector, advierte de que el retroceso del olivar de toda la vida va a continuar, especialmente en aquellas explotaciones con mayores costes y menor capacidad de adaptación.
En cuanto a la calidad del producto final, los expertos aclaran que los aceites de oliva virgen extra procedentes del superintensivo no son ni mejores ni peores que los del olivar tradicional o de alta montaña. Son aceites diferentes debido a que provienen de nuevas variedades y responden a otros perfiles organolépticos.


