SOCIEDAD
El uso excesivo de pantallas duplica el riesgo de desarrollar problemas de atención
Un estudio vincula la exposición prolongada a dispositivos con menor concentración y más dificultades en el bienestar emocional infantil
@shatilovaphoto Menores utilizan dispositivos móviles en su tiempo libre
La imagen es habitual hoy en día: niños y niñas que no apartan la mirada de una pantalla. El uso prolongado de móviles, tabletas y otros dispositivos tecnológicos puede reducir la capacidad de concentración y afectar al bienestar emocional durante la infancia.
Un padre reconoce uno de sus posibles efectos: "Quizás que pierden mucho la concentración". Esta percepción coincide con las conclusiones de un estudio de la Universidad de Navarra y Fundación MAPFRE, que relaciona una mayor exposición a las pantallas con problemas de atención e hiperactividad. Nerea Martín, especialista en Pediatría, explica que "Un uso de pantallas prolongado por encima de dos horas al día, multiplica por dos el riesgo de que el niño sea diagnosticado como posible TDAH".
Más dificultades para mantener la atención
El trastorno por déficit de atención e hiperactividad (TDAH) tiene una prevalencia estimada de entre el 5 % y el 7 % entre niños y adolescentes. Ante esta situación, los especialistas insisten en la importancia de limitar el tiempo que los menores pasan delante de las pantallas.
Esther Milanés, psicóloga infantojuvenil de Feafes Calma, señala que "Todas las horas que invertimos en las pantallas no las invertimos en otras actividades y sí influye a la hora de ver déficit en el desarrollo y cada vez estamos viendo más casos en los que la atención sostenida cuesta mantenerla y también se da mucha más impulsividad en ciertos aspectos". Las recomendaciones pediátricas también han endurecido los límites de exposición. La Asociación Española de Pediatría (AEP) aconseja evitar el uso de pantallas entre los 0 y los 6 años y limitarlo a una hora diaria entre los 7 y los 12 años.
Sin embargo, llevar estas pautas a la práctica no siempre resulta sencillo para las familias. Un padre explica cómo gestionan el tiempo de pantalla en casa: "Nosotros le tenemos asignado un tiempo por semana y sobre todo como recompensa a las tareas diarias en el cole, a las actividades deportivas y a cómo es su comportamiento en casa". Otra madre admite las dificultades para restringir su utilización: "A mí no me gustan que lo utilicen, pero me cuesta decirles que no porque es el ratito en el que te dejan un poquito de tiempo para ti".
La alimentación también influye
Las pantallas no son el único factor analizado. El estudio también relaciona el consumo excesivo de alimentos ultraprocesados durante la infancia con problemas vinculados a la hiperactividad, la inatención y las relaciones con los compañeros.
Los expertos ponen así el foco tanto en los hábitos digitales como en la alimentación, dos aspectos cotidianos sobre los que las familias pueden actuar para favorecer un desarrollo saludable durante la infancia.