El encarecimiento de los fertilizantes reactiva el uso del estiércol como alternativa en el campo extremeño

El conflicto en Oriente Medio dispara el precio de los abonos químicos, y ganaderos y agricultores buscan soluciones más baratas

Extremadura
Rocío Cuervas

Las consecuencias del conflicto en Oriente Medio también se dejan notar en el campo extremeño. El fuerte encarecimiento de los fertilizantes químicos, cuyo precio se ha disparado en los últimos meses, está obligando al sector agrario a buscar alternativas más sostenibles y económicas para mantener la rentabilidad de las explotaciones.

Algunos ganaderos apuestan por volver a lo tradicional: el uso del estiércol como abono natural, una práctica que nunca se abandonó del todo y que ahora vuelve a ganar protagonismo por su menor coste y su mayor durabilidad en el suelo.

Es el caso de Juan Bonilla, ganadero en la zona de El Carrascalejo, cerca de Mérida, que lleva toda la vida utilizando el estiércol de sus ovejas para fertilizar sus cultivos. Para él, el ahorro es evidente. "Si yo a una parcela le echo 300 kilos de nitrato, ya me lo estoy gastando. Si le echo el estiércol de mi ganado, no me gasto nada", explica.

Esta fórmula se enmarca en lo que muchos consideran un ejemplo claro de economía circular, que ahora algunos ganaderos plantean extender también entre los agricultores: sustituir los fertilizantes químicos, con precios disparados, por un abono orgánico más rico y duradero. "Es que es muy bueno. El aporte que le echas a la tierra con la materia orgánica es mucho mejor y dura más", añade Bonilla.

En la práctica, esta alternativa supondría unir ganadería y agricultura para hacer frente a los sobrecostes derivados de la guerra y, para algunos, incluso abrir una nueva oportunidad de negocio en el entorno rural. Sin embargo, las organizaciones agrarias llaman a la prudencia y rebajan las expectativas.

Desde el sector recuerdan que la sustitución total de los fertilizantes químicos no es viable. Óscar Llanos, secretario general de UPA-Uce, señala que "la sustitución total de los fertilizantes químicos no es posible porque no tenemos materia prima suficiente para todos los cultivos de Extremadura". Por su parte, Juan Metidieri, de Apag Extremadura Asaja, subraya que "el estiércol ya lo estamos usando para el beneficio de nuestras cosechas y la respuesta al encarecimiento de los fertilizantes la deben dar los gobiernos".

El conflicto en Oriente Medio, con especial impacto tras la guerra en Irán, ha tenido un efecto directo en los mercados internacionales. El precio de la tonelada de fertilizante, que rondaba los 400 euros, supera actualmente los 600 euros, una subida que pone en aprietos a muchas explotaciones y reabre el debate sobre la dependencia exterior y la necesidad de alternativas más sostenibles en el campo extremeño.