TURISMO
Las Hurdes: un destino al que volver
Los hosteleros de la zona lo tienen claro: “Las Hurdes siempre ha sido verde, mucha agua, buena gastronomía.”
El incendio de Las Hurdes ha dejado huella en el turismo del fin de semana, y los hosteleros de Pinofranqueado lo han notado de inmediato. Rafael Gómez, propietario de un restaurante de la zona, resume la situación con claridad: tenían el 100% de las habitaciones y comidas reservadas, pero con el avance del fuego llegaron las cancelaciones en cadena. Aun así, mantienen cierto optimismo porque el núcleo del municipio no ha sufrido daños y la vida empieza a recuperar su ritmo.
Rafael explica que, pese a las anulaciones, han seguido recibiendo clientes de los pueblos cercanos: “Aquí, en Pinofranqueado, no ha afectado apenas nada. Ha sido arriba, en las sierras. Hemos tenido gente todavía.” Sin embargo, reconoce que el turismo de fuera sí ha caído y que, sin incendio, habrían servido el doble de desayunos. Confía en que el turismo regresará en cuanto pase el miedo inicial: “Lo demás está todo verde, mucha agua… está estupendo. Yo creo que la gente volverá.”

José María Mena es camarero y confirma la caída de visitantes: “Ha sido una bajada muy constante estos días. Nos ha repercutido bastante.” La suspensión de la fiesta del pueblo también les ha afectado, aunque el establecimiento ha colaborado con el 112 preparando bocadillos, refrescos y agua para los equipos de emergencia.

Con la calma regresando poco a poco, José María ve señales de normalidad: “Ya cada uno va yendo a su sitio. Todas las alquerías están en su sitio y todo parece más estable.”
Por qué volver a las Hurdes ahora
Ambos coinciden en un mensaje: las Hurdes siguen siendo un lugar al que venir. Rafael lo resume en su esencia: “Las Hurdes siempre ha sido verde, mucha agua, buena gastronomía.” José María añade una reflexión que muchos vecinos comparten: “El fuego es como un viajante que nos acompaña todos los veranos. Pero las Hurdes son preciosas para ver. Todavía hay paisajes que hay que volver a disfrutar.”
El miedo de los visitantes es comprensible: “La gente piensa qué se va a encontrar, si todo está quemado”, reconoce José María. Pero también lanza un mensaje de confianza: “Que no hagan miedo. Esto volverá a ser como era. Tenemos buenos ríos, buenas zonas para bañarnos. Volverá a resurgir.”
