MEMORIA HISTÓRICA
Guareña homenajea a sus siete vecinos deportados a Mauthausen
El Parque del Molino Rojo acoge la colocación de siete placas Stolpersteine en memoria de los guareñenses deportados al campo de concentración nazi
Ayuntamiento de Guareña Guareña rinde homenaje a sus 7 vecinos deportados a Mauthausen con la colocación de las placas ‘Stolpersteine’
El municipio de Guareña ha rendido homenaje a los siete vecinos que fueron deportados al campo de concentración nazi de Mauthausen con la instalación de siete placas Stolpersteine en el Parque del Molino Rojo. La iniciativa ha sido promovida por el IES Eugenio Frutos y que ha contado con la colaboración del Ayuntamiento de Guareña.
Este acto forma parte de la Semana de la Memoria del Instituto de Guareña y de un proyecto en el que los alumnos aprenden el pasado y trabajan la memoria social.
Durante el acto se colocaron las siete placas conmemorativas, creadas por el artista alemán Gunter Demnig, impulsor del proyecto internacional Stolpersteine. Estas piezas recuerdan a los vecinos de Guareña que sufrieron la deportación a uno de los principales campos de concentración del régimen nazi durante la Segunda Guerra Mundial.
La iniciativa ha sido posible gracias a la colaboración de la asociación catalana Triángulo Azul, que facilitó el contacto con la fundación del artista en Alemania para hacer realidad el proyecto memorial.
La profesora de Historia del Instituto Eugenio Frutos de Guareña, Desirée Fernández Amado, explica que este proyecto comenzó hace tres años. Y gracias a la colaboración del ayuntamiento de la localidad y de la asociación catalana, pudieron ponerse en contacto con el artista alemán Gunter Demnig, que ha elaborado las placas Stolpersteine. "De esta forma, ofrecemos a los alumnos una oportunidad de aprender sobre su pasado de manera práctica, fomentando la comprensión de los principios democráticos y la importancia de recordar eventos históricos para evitar su repetición. Que ellos conozcan su realidad más allá del presente, con todo lo que pasó", afirma Fernández.
Participación institucional y educativa
El homenaje ha contado con la presencia de representantes municipales, colectivos vinculados a la Memoria Histórica, miembros de la comunidad educativa y familiares de las víctimas.
Además, alumnos de 1.º de Bachillerato del IES Eugenio Frutos participaron activamente en el acto con diversas intervenciones centradas en la recuperación de la memoria y el reconocimiento de quienes padecieron la represión nazi. Óscar Martín, alumno del Instituto y que ha participado en el acto homenaje con sus compañeros, reconocía que "las guerras siempre traen dolor y que es esencial recordar estos eventos para no retroceder en la historia".
El investigador José Pascual, autor del libro 'El exilio guareñense' y miembro fundador de la Asociación Foro Historia de Guareña, nos cuenta cómo ha participado en este proyecto y destaca que "este reconocimiento es un paso importante para honrar a las víctimas, resaltando la primacía de la democracia y los derechos humanos".
El alcalde de Guareña, Abel González, explicaba que las placas Storpersteine se ubican en lo que se conoce como el Molino Rojo, donde quedan los restos de lo que fue el Molino Cooperativo de Aceite puesto en marcha en el otoño de 1934, y donde trabajaran amigos y conocidos de los siete homenajeados.
Un símbolo contra el olvido
Las Stolpersteine, consideradas el mayor memorial descentralizado del mundo, están repartidas por miles de localidades europeas y buscan mantener viva la memoria de las víctimas del nazismo mediante pequeñas placas instaladas en espacios públicos vinculados a sus historias personales.
Con esta iniciativa, Guareña se suma a la red de municipios que trabajan por preservar la memoria democrática y reconocer a quienes sufrieron la persecución y la deportación durante el siglo XX.
En cada placa, sus nombres y las fechas en las que fueron deportados a los campos de concentración. Para crear memoria colectiva y recordar lo que ha sido nuestro pasado. Andrés Barrero, nieto de José Barrero, nos cuenta que en su familia sabía que su abuelo estuvo en un campo de concentración, pero no tenían más datos, hasta que, con ayuda del Cronista Oficial de Guareña, Juan Ángel Ruíz y José Pascual, supieron que el 13 del diciembre de 1940 se lo llevaron a Mauthausen y finalmente murió el 12 de mayo de 1941 en Gusen.
En homenaje a todos ellos:
José Barrero Román. Nacido en la calle el Palomar. Casado, con un hijo. Fallecido el 12 de mayo de 1941 a los 33 años de edad, a causa de “Pleuritis purulenta”, en Mauthausen (Subcampo de Gusen).
Valentín Pérez Palomares. Nacido en calle Atrás. Casado, con cuatro hijas. Fallecido el 1 de julio de 1941 a los 37 años de edad, a causa de “Bronconeumania”, en Mauthausen (Subcampo de Gusen).
Antonio Ramos Ortega. Nacido en calle San Gregorio. Casado, sin hijos. Fallecido el 13 de diciembre de 1940 a los 27 años de edad, a causa de “Sometimiento a cámara de gas”, Mauthausen (Subcampo castillo de Hartheim).
Pedro Pascual Monago. Nacido en calle el Palomar 38. Soltero, sin hijos. Fallecido el 30 de enero de 1941 a los 37 años de edad, a causa de “Suicidio por electrocución”, en Mauthausen (Subcampo de Gusen).
Santiago Isidoro Rodríguez. Nacido en calle Estacada. Soltero, sin hijos. Fallecido el 7 de enero de 1942 a los 40 años de edad, a causa de “Insuficiencia renal”, en Mauthausen (Subcampo de Gusen).
Mateo Palmerin Moruno. Nacido en calle Atrás. Soltero, sin hijos. Fallecido el 12 de noviembre de 1941 a los 25 años de edad, a causa de “Suicidio por electrocución”, en Mauthausen (Subcampo de Gusen).
Federico López Ramiro. Nacido en calle Arroyo. Casado, con siete hijos. Fallecido el 30 de marzo de 1945 a los 52 años de edad, a causa de “Agotamiento y enfermedad”, en Buchenwald (Subcampo de Dora).
Todas estas placas se unen a las más de 50.000 que hay por toda Europa.