MUNDIAL
Antonio, abuelo de Pedro Porro: “Es mi vida, mi corazón, mi ilusión… lo mejor que Dios me ha dado"
Antonio confiesa que muchas veces imaginó ver a su nieto en una final mundialista: “He soñado muchas veces con esto… y creo que en esta final va a marcar también. Para eso estoy yo, para empujarle”
Las palabras de Antonio Sauceda, abuelo de Pedro Porro, son un retrato íntimo y conmovedor del vínculo que une al futbolista con su familia y con Extremadura, justo cuando el lateral dombenitense vive uno de los momentos más importantes de su carrera, ayudando a España a llegar a la final del Mundial. “Para mí, mi nieto marque gol o no marque gol, es mi vida, mi corazón, mi ilusión… lo he criado yo y mi mujer, que en paz descanse. Es lo mejorcito que Dios me ha podido dar”.
Un Mundial vivido desde casa
Antonio, operado recientemente del corazón, explica que no sale a la calle por motivos de salud, aunque la emoción le desborda: “Anoche había más de 200 personas ahí abajo… y yo no podía salir. Pero esta mañana, a las siete y media, Pedro me estaba llamando: ‘Abuelo, ¿qué tal?’”
El abuelo describe a Porro como un futbolista incansable: “Corre como una bala… es un figura”. Y agradece al seleccionador Luis de la Fuente la confianza depositada en él desde la sub‑17: “Siempre lo ha tenido en mente. Pedro es un cumplidor, un trabajador, un luchador. Por eso es Pedro Porro”.
Antonio confiesa que muchas veces imaginó ver a su nieto en una final mundialista: “He soñado muchas veces con esto… y creo que en esta final va a marcar también. Para eso estoy yo, para empujarle”. Y recuerda el consejo que siempre le daba: “Vista larga, paso corto y mala leche”.
Lágrimas y orgullo
Las lágrimas comienzan a aparecer, incontroladamente, cuando le preguntamos sobre cómo recibirá a su nieto cuando vuelva a casa, y admite que no sabe ni cómo reaccionará: “No sé lo que voy a hacer… se merece todo.” Y se emociona, una vez más, al ver que toda Extremadura se ha volcado con él: “Esto no se puede explicar… se lleva aquí adentro”.
Antonio recuerda también el papel de la abuela, fundamental en la crianza de Pedro: “El día que murió su abuela, él decía que no se había muerto su abuela, se había muerto su madre”.
“Hasta la muerte. Estoy orgullosísimo de él… es un ejemplo”.