INNOVACIÓN AGRÍCOLA

Monterrubio abre una nueva era agrícola con un regadío pionero

El sistema del Valle del Zújar, ya riega 1.200 hectáreas de olivar con tecnología digital, sensores y energía solar tras 3 décadas de reivindicaciones

1 Junio 2026, 10:23 | Actualizado 1 Junio 2026, 10:49

Después de tres décadas de reivindicaciones y cinco años de obras, el campo de Monterrubio de la Serena ya recibe el agua de uno de los proyectos de transformación agraria más ambiciosos de la región: el regadío del Valle del Zújar.

El sistema, impulsado por la comunidad de regantes de la zona, beneficia a unos 300 comuneros y permite poner en riego alrededor de 1.200 hectáreas de olivar tradicional, que hasta ahora dependían exclusivamente de la lluvia.

Una gran balsa como corazón del sistema

El proyecto tiene su “pulmón” en una gran infraestructura hidráulica: una balsa de almacenamiento con capacidad cercana a los 2 hectómetros cúbicos, la segunda mayor de España. Esta reserva permite regular el suministro de agua a lo largo de toda la campaña agrícola.

El recurso hídrico procede principalmente del río Zújar y del arroyo de Benquerencia, garantizando una gestión más estable frente a los periodos de sequía.

Tecnología al servicio del campo

El regadío del Valle del Zújar no solo destaca por su escala, sino por su nivel de digitalización. Toda la red está monitorizada mediante sensores que controlan caudales, presión y consumo en tiempo real.

Los agricultores pueden gestionar los riegos desde el móvil, programando turnos y activaciones sin necesidad de desplazarse a las parcelas. El sistema actúa de forma automatizada, optimizando cada gota de agua.

Autosuficiencia energética

Otra de las claves del proyecto es su apuesta por la autosuficiencia energética. La infraestructura funciona con apoyo de energía fotovoltaica, lo que reduce costes y refuerza su sostenibilidad.

En conjunto, se trata de un modelo que integra agua, energía y digitalización en una misma red de gestión agrícola.

Una inversión largamente esperada

El proyecto ha supuesto una inversión cercana a los 20 millones de euros, financiados con apoyo público y fondos europeos. Su puesta en marcha marca un antes y un después para la comarca, especialmente para el sector del olivar.

Con este sistema, el Valle del Zújar se sitúa como uno de los regadíos tecnológicamente más avanzados de España, abriendo una nueva etapa para la agricultura de la zona.