PATRIMONIO E HISTORIA RURAL
Almanza, el experimento agroindustrial de las Villuercas
Creado por iniciativa privada al calor de los pueblos de colonización, el enclave busca hoy vías de revitalización sostenible a través del turismo y la innovación agrícola.
Redactor Conexión Extremadura Almanza, un municipio que llegó a albergar hasta 2000 personas.
Ubicado en el término municipal de Alía (Cáceres), en la confluencia estratégica de los ríos Silvadillos y Guadalupejo, el despoblado de Almanza constituye un testimonio singular de la arquitectura y la planificación rural de mediados del siglo XX. Diseñado en la década de 1950 por el promotor e industrial extremeño Eusebio González a través de la Sociedad Agroindustrial Almanza, el núcleo nació como un experimento privado inspirado en el modelo del Plan Badajoz. El proyecto dotó a la zona de viviendas, huertos y centros de transformación diseñados para dignificar el trabajo del campo e introducir técnicas agrarias y ganaderas avanzadas procedentes de Europa y Estados Unidos.
Auge, modelo laboral e infraestructuras estratégicas
En su periodo de mayor esplendor, entre las décadas de 1950 y 1970, el poblado llegó a albergar a más de 2.000 personas. El enclave se distinguió por ofrecer condiciones laborales avanzadas para la época, garantizando el cobro de nóminas mensuales fijas y facilitando el acceso a la vivienda y terrenos de cultivo para los trabajadores. La elección de su emplazamiento respondió a factores geográficos y agronómicos idóneos, al ubicarse en un llano de transición entre las faldas de las Villuercas y el norte de la Siberia extremeña, una zona de tierras fértiles catalogada por historiadores e investigadores como nudo de comunicaciones desde época romana y celta.
Despoblación y perspectivas de futuro
El declive de Almanza comenzó a partir del fallecimiento de su fundador y la progresiva emigración rural hacia los núcleos industriales de Madrid, Cataluña y el País Vasco. Pese a quedar deshabitado y en estado de ruina progresiva, el enclave es accesible al público a través de caminos rurales. Diversos divulgadores del patrimonio regional y vecinos de la comarca reivindican la preservación de su memoria histórica y plantean la posibilidad de recuperar el espacio mediante un modelo adaptado al siglo XXI, enfocado en el turismo sostenible, la ganadería ecológica y la innovación agroalimentaria.