RED DE APOYO
AVIMEX confecciona cerca de mil productos de apoyo para pacientes oncológicos
Voluntarias y escolares de Villanueva de la Serena impulsan un proyecto solidario intergeneracional con la AECC y el Hospital Don Benito-Villanueva
En el Centro de Mayores de Villanueva de la Serena se ha cerrado un proyecto que va mucho más allá de la costura: un gesto colectivo de cuidado, empatía y acompañamiento hacia pacientes oncológicos y ostomizados. La iniciativa, impulsada por la Asociación de Voluntarios Informáticos Mayores de Extremadura (AVIMEX) junto a la Fundación La Caixa, ha culminado con la entrega de cerca de un millar de productos de apoyo destinados al Hospital Don Benito-Villanueva, a través de la Asociación Española Contra el Cáncer (AECC).
Durante varios meses, un grupo de 17 voluntarias ha trabajado de forma constante en la elaboración de material adaptado a las necesidades reales de los pacientes. El resultado: 300 bolsas de ostomía, 150 almohadillas para reservorios, 45 cojines en forma de corazón y 225 bolsas de drenaje. “Fuimos muy aplicadas, sacamos patronajes de lo que nos trajeron del hospital, pero luego trabajamos de forma autosuficiente. Es un grupo de gente maravillosa”, explican tres de las voluntarias, que coinciden en subrayar el valor del conjunto: “cada uno aporta su granito de arena”.
Este es ya el tercer año del proyecto, que comenzó centrado en cojines para mujeres operadas de cáncer de mama y que ha ido ampliándose a partir de las necesidades detectadas en la planta del hospital.
La directora del Centro de Mayores, Lupe Gómez Moraga, destaca precisamente esa evolución y el origen de la iniciativa: “Llevabamos dos años trabajando en la confección de cojines para mujeres operadas de cáncer de pecho. El verano pasado, al hacer la entrega, nos trasladaron otras necesidades que tenían. Y como tenemos mujeres supercapacitadas, voluntariosas y estupendas, se pusieron a trabajar. De ahí han salido los productos que ahora hemos entregado, con el feedback de las demandas de las usuarias”.
Pero este proyecto no solo ha unido manos expertas. También ha abierto un puente entre generaciones. Varios centros educativos de la localidad —Santiago, Conquistadores, San José y Miguel de Cervantes— han participado con alumnado de sexto de Primaria, que ha elaborado mensajes y dibujos dirigidos a los pacientes que recibirán estos productos de apoyo.
Cada bolsa de ostomía, cada cojín o almohadilla iba acompañada de una tarjeta elaborada por los escolares, convertida en una tarjeta de ánimo. “Te sorprenden los mensajes tan bonitos de ánimo y de fuerza, con dibujos superchulos que dejan entrever la sensibilidad que tienen ante estas situaciones”, relata la educadora.. Y añade un detalle que resume el impacto emocional en los escolares: “Es una actividad que les queda porque, una vez que envían el texto, luego siempre preguntan: ¿pero ya llegó? ¿cómo reaccionaron?”
La implicación de los niños ha añadido una dimensión profundamente humana al proyecto. “Ellos se van concienciando y en el otro lado, a las destinatarias les dobla la ilusión sus palabras”, destacan.
El resultado final es una red de solidaridad que une a voluntarias, profesionales sanitarios, entidades sociales y comunidad educativa en torno a un mismo objetivo: acompañar, aliviar y emocionar a quienes atraviesan un proceso oncológico. Un proyecto que no solo fabrica productos de apoyo, sino también esperanza.Y eso también cura.
