PREMIO CARLOS V

Una felicitación y una invitación para el Rey

Anécdotas en la jornada de entrega del Premio Carlos V: un cumpleaños y una misiva muy especial 

ASPACE ha obsequido al Rey con varios objetos de su taller y le han invitado a visitar la asociación
25 Mayo 2026, 10:54 | Actualizado 25 Mayo 2026, 11:41

El entorno del Monasterio de Yuste ha vuelto a convertirse en escenario de emoción, cercanía y pequeñas historias que han dado color a la ceremonia de entrega del Premio Europeo Carlos V. Más allá del protocolo y la solemnidad del acto institucional, dos anécdotas han concentrado buena parte de las miradas y las sonrisas del público a la entrada del Monasterio de San Jerónimo.

Una de ellas la ha protagonizado Sara, una joven que ha vivido un día especialmente señalado. Este 25 de mayo celebraba su cumpleaños y su objetivo era, en una fecha doblemente marcada en rojo en su calendario, tan sencillo como ilusionante: conseguir que el Rey Felipe VI le felicitara por su cumpleaños. Entre banderines, móviles en alto y la expectación de cientos de escolares llegados de localidades como Cuacos de Yuste, Jaraíz de la Vera, Losar de la Vera, Talayuela, Navalmoral de la Mata, Pasarón de la Vera, Tejeda de Tiétar y Jarandilla de la Vera Sara ha compartido una jornada que difícilmente olvidará, marcada por la esperanza de ese gesto cercano.

Junto a esta historia, la organización ASPACE (Asociaciones de Atención a las Personas con Parálisis Cerebral y Afines) ha querido aprovechar la ocasión para hacer llegar al monarca un mensaje muy concreto: una carta en la que le invitan a visitar sus instalaciones y conocer a sus usuarios. Además, le han obsequiado con una tarta elaborada por ellos mismos y con distintos detalles realizados en su taller de personalización, en los que han reflejado el mensaje “Aquí vive el rey de un país inclusivo”. Gestos con los que tratan de dar visibilidad a su labor diaria y acercar su realidad al Jefe del Estado en un contexto tan significativo como el de Yuste.

El monarca ha dedicado cerca de veinte minutos a saludar, hacerse fotos y atender a las personas que le esperaban desde primera hora de la mañana, en un ambiente de cercanía que ha marcado toda la llegada al Monasterio de Yuste.