MEDALLA DE EXTREMADURA
"Es una pasada" Guillermo Gracia cuarto nombre de las Medallas de Extremadura 2026
El nadador cacereño recibe la máxima distinción extremeña tras un año repleto de homenajes y reconocimientos a una trayectoria de leyenda
La noticia llegó de la mano de quien ha estado a su lado desde el principio. Fue su madre la encargada de comunicarle a Guillermo Gracia Núñez que había sido reconocido con la Medalla de Extremadura, un momento que el nadador cacereño ha recibido con emoción y sorpresa.
"Es una pasada". Así resume Guillermo su reacción ante un reconocimiento que, asegura, es fruto de "mucho trabajo y esfuerzo" durante años. Una distinción que llega para poner en valor una trayectoria deportiva extraordinaria y una historia que ha trascendido la piscina.
Con apenas 22 años, el nadador vive un 2026 especialmente intenso. En los últimos meses se han sucedido los homenajes a una carrera que ya ocupa un lugar destacado en el deporte extremeño, entre ellos el Premio Princesa de Girona y el reconocimiento de la Junta de Extremadura al poner su nombre a la piscina climatizada del Centro Nacional de Tecnificación Deportiva de Cáceres.
Ahora suma la máxima distinción de la comunidad autónoma, un premio que Guillermo comparte con todas las personas que le han acompañado en un camino marcado por la constancia, el sacrificio y la pasión por la natación.
Su palmarés refleja la dimensión de su figura. Guillermo Gracia Núñez acumula 27 títulos mundiales, 15 campeonatos de Europa y 10 récords del mundo, además de numerosos récords nacionales, cifras que le han convertido en uno de los grandes referentes internacionales de la natación adaptada.
Pero detrás de cada medalla hay una historia de esfuerzo. Guillermo ha demostrado durante años que el deporte es una herramienta para superar límites y abrir puertas, convirtiéndose en un ejemplo de inclusión y superación.
Desde Cáceres hasta los grandes escenarios internacionales, sus éxitos han llevado el nombre de Extremadura por todo el mundo. Una trayectoria que le ha convertido en uno de los grandes embajadores de la región.
La Medalla de Extremadura reconoce así una carrera construida brazada a brazada, pero también los valores que representa un deportista que, pese a su juventud, ya forma parte de la historia del deporte extremeño.