REPOBLACIÓN

Villanueva de la Vera logra frenar la despoblación y sumar vecinos

El repunte poblacional se sustenta en la llegada de personas procedentes de grandes núcleos urbanos nacionales. Otros municipios cercanos, sin embargo, siguen perdiendo población

Provincia de Cáceres

Canal Extremadura Vecinos en un bar de VIllanueva de la Vera

4 Octubre 2026, 18:20 | Actualizado 4 Octubre 2026, 18:53

La crisis demográfica y el aislamiento financiero continúan castigando con fuerza al mundo rural en Extremadura, un territorio donde existen cerca de 60 municipios en los que no ha nacido ningún niño en los últimos cuatro años. La escasez de relevo generacional compromete la viabilidad de servicios esenciales de forma generalizada; sin embargo, algunas localidades del norte extremeño están consiguiendo diseñar atractivos para retener a la juventud y propiciar el asentamiento de nuevas familias.

El mayor exponente de esta resistencia demográfica se localiza en Villanueva de la Vera. En pleno avance de la despoblación en las zonas rurales, este municipio del norte cacereño ha logrado estabilizar su padrón municipal e, incluso, sumar nuevos habitantes en los últimos años, revirtiendo la tendencia negativa de la comarca.

Cara y cruz

El repunte poblacional se sustenta en la llegada de personas procedentes de grandes núcleos urbanos nacionales. Es el caso de Miguel y su pareja, quienes decidieron trasladarse hace un año desde Alicante. Su historia no constituye una excepción aislada, sino que refleja un flujo constante de nuevos residentes que eligen la localidad para desarrollar proyectos de vida alternativos.

A pesar de las buenas cifras de Villanueva, la brecha demográfica se hace evidente al analizar los municipios colindantes de la misma zona: por un lado, Villanueva de la Vera consigue atraer capital humano, dinamizar la economía local y garantizar la continuidad de sus servicios e instituciones básicas. Por otro, a tan solo unos kilómetros de distancia, localidades como Talaveruela de la Vera escenifican la otra cara de la moneda. En sus calles impera el silencio y resulta sumamente complejo encontrar niños o cruzarse con vecinos en el día a día.