VISITA PAPA LEÓN XIV
El Papa pide a Europa revisar su política migratoria
León XIV llama a un “examen de conciencia” ante el drama migratorio y advierte de que la dignidad humana “no tiene pasaporte”
El mensaje del Pontífice coincide con la entrada en vigor, este viernes 12 de junio, del Pacto Europeo de Migración y Asilo, que ha generado críticas entre organizaciones como CEAR, Save the Children o Médicos Sin Fronteras. Estas entidades han advertido de que “será devastador” y han alertado de sus efectos en la atención y protección de las personas migrantes.
En este contexto, 13 organizaciones han reclamado al Gobierno español transparencia en la aplicación del pacto, ante el temor de que aumenten las situaciones de detención y vulnerabilidad tanto en el mar como en territorio europeo.
Llamamiento a la Iglesia y a la sociedad
León XIV también ha dirigido un mensaje a la propia Iglesia, a la que ha instado a no permanecer al margen. “La Iglesia no puede permanecer muda ante quienes son abandonados a sus aguas”, ha advertido, y ha subrayado que la acogida del migrante “no puede ser algo secundario ni delegada únicamente a algunos voluntarios”.
Asimismo, ha reclamado empatía social y ha planteado que el cambio comienza cuando se deja de ver a las personas migrantes como cifras. “No podemos acostumbrarnos a contar muertos. La dignidad humana no tiene pasaporte ni pierde valor al cruzar una frontera”, ha recalcado.
El Pontífice ha puesto como ejemplo el caso de El Hierro, destacando su respuesta ante la llegada de migrantes, y ha agradecido la labor de Cáritas y Salvamento Marítimo, así como de quienes participan en tareas de rescate y acogida.
Críticas a las mafias y defensa de los derechos
En su discurso, también ha advertido sobre las mafias, a las que ha calificado como “industrias de muerte”, y ha alertado de las falsas promesas que hacen a quienes buscan llegar a Europa. “No les crean a quienes prometen paraísos fáciles a cambio de su cuerpo, de dinero, de silencio o de su libertad”, ha señalado.
Además, ha condenado la trata de personas y ha defendido que “nadie puede comprar, vender, usar o descartar” a ningún ser humano, recordando su dignidad intrínseca.
Finalmente, ha reclamado a gobiernos y organismos internacionales medidas concretas, como vías legales y seguras, rescate y asistencia, cooperación contra las redes de tráfico, protección efectiva a las víctimas y políticas que permitan a las personas vivir con dignidad en sus países de origen.
“No basta gestionar llegadas, distribuir cifras, reforzar fronteras o lamentar las muertes cuando ya han ocurrido”, ha concluido, planteando una reflexión de fondo: “Cada barca que llega no trae sólo migrantes; trae consigo una pregunta: ¿qué mundo hemos construido, si tantos hermanos tienen que arriesgar la muerte para buscar vida?”.
