La revolución del campo extremeño en 35 años
Extremadura
La entrada de España en la antigua Comunidad Económica Europea hace 35 años, supuso una transformación radical para el campo extremeño, que dejó atrás el arado y se subió a las cosechadoras. Por un lado, sirvió para modernizar las estructuras productivas gracias a las ayudas de la PAC, la política que más recursos recibe del presupuesto comunitario. Y, por otro, para aumentar los rendimientos, la calidad, y colocar algunas de nuestras producciones en el top europeo. Un tiempo del que hacen un balance muy positivo organizaciones agrarias, regantes y cooperativas. Un salto que impulsaron muchos de ellos
La crisis del COVID 19 ha demostrado que son imprescindibles
En eso coinciden todos. Juan Metidieri, presidente de Apag Extremadura Asaja; Ignacio Huertas, secretario regional de UPA-UCE y Angel Pacheco, presidente de Cooperativas Agroalimentarias de Extremadura: "sin agricultores y ganaderos no hay comida en las mesas; tampoco futuro". Por eso ahora le toca a las autoridades comunitarias decidir qué modelo quieren para el campo europeo.
Bruselas debe elegir: apoyar a los de dentro o depender de terceros
Hay dos opciones: ayudarles a producir alimentos sanos, de calidad y ser autosuficientes, y para eso hace falta mantener las ayudas de la PAC, o depender de países terceros, cuyas garantías sanitarias y de suministro son muy cuestionadas. Y para prueba, recuerda José Mª Ramos, presidente de una cooperativa tabaquera de Talayuela "tenemos la reciente experiencia de la importanción de mascarillas o respiradores". Y es que "con las cosas de comer no se juega", como dicen los mayores.
TEXTO: Karmele Pellitero


