SOCIEDAD
Aldeas Infantiles alerta de los riesgos de exponer a los menores en redes sociales
La organización presenta un informe sobre el 'sharenting' y advierte de las consecuencias que puede tener para la privacidad, la seguridad y los derechos de niños y adolescentes
Aldeas Infantiles Presentación del Informe 'Crecer en el escaparate digital'
Aldeas Infantiles SOS ha presentado este martes el informe Crecer en el escaparate digital. Claves para prevenir el sharenting o sobreexposición de nuestros hijos e hijas en internet, un documento que analiza una práctica cada vez más extendida entre las familias: compartir en redes sociales fotografías, vídeos e información sobre niños, niñas y adolescentes. La organización alerta de que acciones tan habituales como publicar ecografías, imágenes de cumpleaños, vacaciones, primeros pasos o logros escolares pueden tener consecuencias para la privacidad, la huella digital y la seguridad de los menores.
El informe pone de manifiesto que España es el país europeo donde más se practica el denominado sharenting, término que surge de la unión de las palabras inglesas share (compartir) y parenting (crianza). Según los datos recogidos, una de cada cuatro familias españolas comparte imágenes de sus hijos varias veces al año, frente a una de cada cinco en el conjunto de Europa. Además, solo una de cada cuatro asegura pedir permiso a los menores antes de publicar estos contenidos.
Riesgos para la intimidad y la seguridad
La entidad recuerda que los menores tienen derecho al honor, la intimidad, la propia imagen y la protección de sus datos personales. La difusión de momentos íntimos o embarazosos sin su consentimiento puede provocar vergüenza, pérdida de confianza, conflictos familiares e incluso afectar a la construcción de su identidad. Además, advierte de que publicar una imagen en internet supone perder parte del control sobre ella.
El informe también alerta de que determinadas imágenes pueden facilitar información sensible sobre los menores, como el lugar donde viven o estudian, y acabar siendo utilizadas por personas con fines delictivos. En este sentido, destaca el riesgo del grooming, el contacto de adultos con menores a través de internet con fines sexuales. A ello se suma el impacto de la inteligencia artificial, que permite manipular fotografías reales para generar imágenes falsas que pueden utilizarse para humillar, extorsionar o chantajear a los menores.
Una huella digital creada antes de poder decidir
Aldeas Infantiles SOS subraya que la huella digital de niños y adolescentes comienza a construirse mucho antes de que puedan decidir qué información desean compartir sobre sí mismos. A las publicaciones realizadas por padres y familiares se suman los datos recopilados por aplicaciones, juguetes inteligentes, asistentes virtuales, relojes conectados y plataformas digitales, lo que contribuye a crear perfiles muy detallados sobre hábitos, gustos y comportamientos.
La organización advierte además de que la exposición de los menores no procede únicamente del ámbito familiar. Centros educativos, clubes deportivos, campamentos, medios de comunicación, administraciones y entidades privadas también pueden difundir imágenes de niños y adolescentes, una práctica que el informe denomina sharenting institucional.
Recomendaciones para las familias
Ante esta situación, Aldeas Infantiles SOS considera que la opción más segura es no publicar imágenes ni datos personales de menores en internet. No obstante, cuando se decida compartir contenido, recomienda reflexionar previamente sobre su finalidad, pedir permiso al menor cuando sea posible y evitar fotografías o datos que puedan comprometer su privacidad.
También aconseja limitar la audiencia de las publicaciones, revisar las configuraciones de privacidad de las redes sociales y acordar con familiares y amigos que no difundan las imágenes sin autorización. La organización insiste en la importancia de educar a niños y adolescentes sobre sus derechos digitales y de fomentar el respeto a la privacidad propia y ajena.
Finalmente, Aldeas Infantiles SOS reclama la implicación conjunta de familias, centros educativos, administraciones, medios de comunicación y plataformas tecnológicas para garantizar la protección de la infancia en el entorno digital y evitar que la vida de los menores se convierta en un escaparate permanente en internet.