Extremadura celebra el flamenco con la fuerza de sus palos autóctonos
Este domingo se conmemora el Día Internacional del Flamenco, un arte declarado Patrimonio Inmaterial de la Humanidad en el que Extremadura tiene sello y voz propia. La región no solo forma parte de la historia del flamenco por sus raíces y artistas, sino también por sus cantes autóctonos: tangos y jaleos extremeños, nacidos en la Plaza Alta de Badajoz, centro neurálgico donde convivían payos y gitanos y donde se forjó un compás que ha sobrevivido al tiempo.

Desde las grandes ferias ganaderas de Zafra, Mérida, Fregenal y Badajoz capital, el flamenco extremeño se expandió hasta alcanzar reconocimiento nacional en 1952, cuando Porrina de Badajoz llevó su arte a los tablaos madrileños. Figuras como Miguel Cantero y el flamencólogo Paco Zambrano consolidaron estos palos en los años 80, otorgándoles identidad propia.
Hoy, artistas como Esther Merino, Miguel de Tena, El Perrete o Celia Romero continúan transmitiendo la esencia de estos cantes, mientras 27 peñas flamencas y diversas escuelas luchan por mantener vivo el legado y afrontar retos como la creación de más espacios, apoyo institucional y formación especializada.
Extremadura sigue vibrando al compás del flamenco, un arte que mira al futuro sin perder la verdad de sus raíces.


