VENTA AMBULANTE
Los puestos de fruta resisten en carreteras extremeñas
Vendedores ambulantes mantienen una tradición en declive, ofreciendo producto recién recogido y asesoramiento directo al cliente
Llega el verano y, aunque cada vez es menos habitual, en las carreteras extremeñas aún se pueden encontrar puestos ambulantes de fruta recién recogida. Una estampa tradicional que resiste al paso del tiempo y a los cambios en los hábitos de consumo.
En este contexto, Fernando Javier Ramírez, agricultor y vendedor, es uno de los pocos que mantiene vivo este negocio estacional. Desde hace 15 años, instala su puesto en una rotonda a las afueras de Almendralejo, donde vende directamente el producto que cultiva. Tal y como ha recordado, "Esto antes pues estaba toda la carretera llena de puestos. Y ahora sin embargo pues quedamos dos. Nosotros lo cortamos ahí a 300 metros y lo traemos aquí".
De la tierra al consumidor
La clave de su producto está en la frescura y el cuidado del cultivo. El propio agricultor ha explicado que "La siembras con todo el mimo del mundo, la cuidas con todo el mimo del mundo y ya está, no hay más secreto que ese". Una filosofía basada en el trabajo directo y en la cercanía con el cliente.
Durante los meses de junio a septiembre, Fernando no falta a su cita diaria con los vecinos de la zona. Un negocio temporal que muchos clientes siguen eligiendo frente a las grandes superficies. Algunos consumidores han asegurado que "Nos cae de paso y mejor que ir a un supermercado y aprovechamos y cogemos fruta de temporada".

Calidad, precio y confianza
El sabor y la calidad continúan siendo el principal reclamo. Otros compradores han destacado que "La sandía esa sale buena siempre y el melón ese también" o que "Porque están muy ricas, están muy dulces... los melones y las sandías están buenas y están bien de precio".
Además de vender, estos agricultores también ejercen como asesores, ayudando a elegir la mejor pieza en su punto óptimo de consumo. Como ha detallado Fernando, "La sandía que suene bien cuando está cortada... y las vetas que estén cerradas, que tenga en color blanquinoso".
Una tradición en retroceso
Pese al arraigo de esta práctica, la presencia de estos puestos es cada vez menor. El cambio en los modelos de consumo y la competencia con los supermercados han reducido su número de forma notable. Aun así, ejemplos como el de Fernando demuestran que esta tradición agrícola y comercial sigue viva, aunque con un futuro cada vez más incierto en las carreteras de Extremadura.


