Hasta hoy tenían que desplazarse hasta el Instituto Nacional, en Oviedo, para la detección del grado 2 y lograr la incapacidad laboral. Ahora ya no es necesario.
Que esas aguas y lodos eran medicinales se descubrió a finales de siglo XIX y a partir de ahí el Balneario El Raposo no ha parado de innovar en tratamientos